¡Hola!: Desconecta el televisor,
deja el móvil donde ni lo veas ni lo oigas, siéntate en tu sillón favorito,
cierra los ojos y permíteme que te lea el capítulo XXIV de Bella Luna en lo que
el sueño te manda a la cama para recuperar las fuerzas perdidas durante el día.
XXIV LOS DOS CADÁVERES
Antes de que el alguacil abandonara el
hogar de los Lláguez ahuecaron el ala las vecinas y dieron la noticia casa por
casa. Así y todo el hombre cogió su trompeta y se fue a echar el pregón para no
faltar a su deber. Iba por la cuarta calle cuando ya todos habían tomado la
misma decisión: los mayores se sumarían a los refuerzos para colaborar en la
búsqueda, y los pequeños, armados con palos, vigilarían todas las esquinas del
pueblo por si llegaba la
bruja. El alguacil tuvo que recorrer el pueblo casa por casa
y con el mismo mensaje: el alcalde no quería niños, quería mayores, que el
trabajo de los niños era jugar, y el juego de los mayores, trabajar. Y aunque
la orden les cayó como un jarro de agua fría, todos pasaron por el aro, pues el
problema de los Lláguez se había convertido en el problema de todos. Tarri
suplicó a Ñoto:
—¡Vamos nosotros al barranco Azul!
Ambos quedaron como presos en un círculo
de silencio. Llegar hasta el barranco Azul era casi emperrarse en un imposible
y menos en cuestión de horas. El barranco Azul estaba enclavado en uno de los
valles de uno de los vericuetos, pero ¿en qué lugar exacto estaba? Nadie había
llegado hasta él aunque no pocos lo habían intentado en más de una ocasión.
Sólo tía Lulú conocía aquel barranco y todos sus secretos. Los lugareños sabían
de su existencia por lo que ella
contaba a tiras y siempre a salto de mata cuando hablaba con los niños. Ñoto no
le dio más vueltas al asunto pues su sentido de culpabilidad le impedía seguir
esperando con los brazos cruzados.
—Coge velas y fósforos y vamos a partir
antes del alba. En cuanto amanezca aparecerá el tío Navajas reclamando los cuartos
y tendré que salir como un relámpago a venderle los burros al tío Moro. ¡Date
prisa, ahora que son nuestros, que mañana será tarde!
Al entrar los Lláguez en la cuadra
precedidos por la luz de una vela que portaba Ñoto quedaron estupefactos. En la
yacija de pajas reposaba su más absoluta ruina. Ni él ni ella daban crédito a
cuanto veían sus ojos. Tarri agarró un garrote y, como si se hubiera vuelto
loca, empezó a apalear a los burros; Ñoto, desesperado, llamaba a los animales
para comer y beber. Pero los burros no reaccionaron; ya habían cumplido con
este mundo y sus espíritus habían huido de sus pellejos. Ñoto culpó a Tarri.
—Los has abandonado durante mi ausencia.
Y Tarri acusó a Ñoto.
—Sólo a ti se te ocurre comprar dos
cadáveres, que cuando vinieron a casa ya andaban con dos patas en la tierra y
las otras dos en la sepultura.
Al final de la pelea ambos se sintieron
responsables de sus desgracias, ella por haber perdido el tiempo limpiando lo
que estaba como un jaspe y envidiando lo ajeno sin disfrutar de lo propio, él
por no haber sabido ponerse en su sitio y haberle cortado los vuelos a la
ambición de Tarri cantándole bien clarito las verdades del barquero. Ya era
tarde para lamentaciones. Por más que miraban no veían una puerta para salir de
aquel tenebroso callejón donde ellos mismos se habían metido.
—Solamente podemos confiar en la vida y
esperar que nos perdone a cambio de rectificar desde hoy nuestros errores.
Se metieron en casa y cerraron a cal y
canto puertas y ventanas. Era necesario hacer creer que se habían ido hasta el
barranco. Sin burros no podían sumarse a la expedición, y en cuanto los vecinos
supieran que estaban en casa, suspenderían la búsqueda convencidos de que su
dolor era fingido.
María Jesús Sánchez Oliva
Relación de libros publicados por mi
autora: María Jesús Sánchez
Oliva. Pero antes quiero recordarte que por ser el primero de
sus libros me ha distinguido con este espacio en su blog del que me siento tan
orgulloso como responsable.
“Garipil (1995)”.
Reseña: Garipil
es un semáforo. Nace con una idea en la cabeza: decir a la sociedad que las
máquinas como él nacen para estar al servicio del hombre, para ayudarle en
todas las tareas que tiene que realizar, para hacerle la vida más cómoda, pero
en ningún caso para suplirlo. Su mensaje es tan aconsejable para niños como
para mayores.
“Letanías (1999)”.
Reseña: Letanías es una colección de
historias breves pero completas. El libro ideal para los que quieren leer pero
les falta paciencia para enfrentarse a libros con muchas páginas. Algunos de
los relatos han sido premiados en distintos certámenes literarios.
“El rosario de los cuentos (2003)”.
Reseña: En los primeros años de la
posguerra española, en un pueblo de Castilla, un cura de la época es incapaz de
encauzar a sus feligreses por el camino recto a través del Santo Rosario, como
era costumbre. Ante su fracaso decide transformar cada misterio en un cuento.
El resultado son quince cuentos para niños de distintas edades. Cada cuento
está ilustrado con una viñeta alusiva a la época. Este libro
obtuvo el tercer premio en el Concurso de Cuentos Tiflos en su edición de 1996.
“Cartas de la Radio (2007)”.
Reseña: Cartas de la Radio es una
colección de cartas o artículos de opinión escritas y leídas semanalmente en un
Onda Cero por María Jesús Sánchez Oliva durante cuatro años. Las cartas van
dirigidas a políticos, ciudadanos de a pie, víctimas del terrorismo,
instituciones, asociaciones, etc., y no pocas nos llevan a acontecimientos que
siguen vivos en nuestra memoria.
“Cuentos de la Cigüeña (Soles y Lunas)
(2014)”.
Reseña: Son doce cuentos escritos en verso
con los que las mamás y los papás disfrutarán leyéndoselos a sus hijos y los
niños aprenderán a amar la poesía a la vez que los cuentos.
“Los días perdidos (2018)”.
Reseña: En esta novela se narra la
historia de Ara, una mujer que de forma inesperada tiene que enfrentarse a una
ruptura matrimonial. El impacto la lleva a recluirse en su ático de soltera.
Tras varios años de aislamiento, al salir de casa una mañana, la avería del
ascensor la obliga a bajar andando todas las plantas del edificio. En cada
planta se encuentra con una mujer que le cuenta su historia. Son mujeres muy
distintas unas de otras, pero todas, por distintas razones, han perdido muchos
días de su vida. Ya en la planta baja se encuentra con Daniel, el único vecino
del edificio que también ha perdido muchos días inútilmente, y de forma
espontánea los dos deciden no perder ni uno más. “Primer Premio Tiflos 2013”.
Para más información sobre los libros,
hacer un comentario o simplemente saludarme, solo tienes que contactar conmigo
a través de mi dirección de correo electrónico:
Garipil1995@gmail.com
Estaré encantado de responderte.
Gracias por tu visita y hasta el próximo
número.
Firmado: Garipil