sábado, 2 de mayo de 2026

PORTADA

Queridos lectores: Acaba de salir el número 135 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo. NOTA IMPORTANTE A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”. LO MÁS DESTACADO DE ABRIL LA VITRINA: Autor del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura: Federico Bianchini. EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Solución a la pregunta de marzo, información de las respuestas y pregunta de abril. MESA CAMILLA: Última entrada de abril en Salamanca RTV Al Día. CAJÓN DE SASTRE: Testimonios que nunca deben olvidarse para no repetirse. EL ÁLBUM DE LA Lengua: Algunos de los errores del verbo haber que con más frecuencia cometemos. LA BUTACA: ¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año? Aquí la respuesta. EL MIRADOR DE LA POESÍA: Soneto a Cristo crucificado (poema atribuido a Santa Teresa). CARTA a… Esther Muñoz (portavoz en el Congreso del PP). COSAS DE GARIPIL: VII relato del libro titulado Letanías. Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón. Volveremos a encontrarnos en el próximo número. María Jesús Sánchez Oliva. Seguidores de Honor: Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012. Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012. María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013. Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015. Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.

LA VITRINA

Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido. Título: Tu nombre no es tu nombre Autor: Bianchini, Federico Reseña: En el año 2000, un juez citó a la protagonista de este libro para decirle que su nombre no era Mercedes Landa, como ella había creído siempre, sino Claudia Poblete Hlaczik. Y que las personas que la habían criado no eran sus padres, sino sus secuestradores. Sus verdaderos padres , dos jóvenes militantes de izquierdas, habían sido torturados y desaparecidos en 1978, durante la dictadura argentina. Y ella con solo ocho meses, fue entregada a una familia de militares para que la criase como a una hija propia. Si abres mis hojas, abriré tus ojos

EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS

Pregunta de marzo: La primera mujer que obtuvo un título universitario en 1678 fue Elena Lucrecia Cornaro Piscopia, pero ¿llegó a ejercer su título, sí o no? Respuesta: No. Información: No ha habido respuestas. Pregunta de abril: El día 23, como cada año en esta fecha, el nuevo Premio Cervantes, recogió su galardón en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares de mano de los reyes. ¿A quién podemos felicitar? María Jesús

CAJÓN DE SASTRE

Memoria histórica NATALIA JUNQUERA Madrid - 07 ABR 2026 El 3 de agosto de 1939, el coronel Manuel Cascón, de 44 años, escribe su última carta: “Queridísima madre, hermanas y sobrinos: Ha llegado la hora fatal para ustedes, pues para mí es la redención de tantas miserias. No hay necesidad de que a su ánimo pretenda convencer que no he sido ni un asesino, ni un ladrón, ni un inductor. No he sido más que un buen militar, que por esto me quedé aquí, habiéndome podido marchar, y por ello les pido perdón, pues es el último disgusto que les doy. Dios sabe perfectamente lo que he sido y lo que soy, limpio de toda bajeza y con un amor a los míos tan grande que es imposible manifestárselo...”. Dos días después, a las 20 horas, el médico asignado reconoce el cadáver, que presenta “heridas de pequeño proyectil en cabeza y tórax”. El coronel, último responsable de la aviación militar republicana, viste uniforme de gala. Deseó estrenarlo ese día. También se negó a que le vendaran los ojos porque quería mirar de frente a los militares sublevados que lo habían obligado a limpiar letrinas, a los traidores que le habían detenido y condenado a muerte por el delito que solo ellos habían cometido, “rebelión”. Previamente, intuyendo la inminencia del final, Cascón se había hecho tomar una fotografía para los suyos, la misma que, casi nueve décadas después, corona la mesa del salón de su sobrino. Jurista retirado, Juan José Aparicio Cascón, de 95 años, envió al historiador Ángel Viñas las memorias de su familia con la ilusión de que pudieran formar parte de un libro. Se está quedando ciego, así que en lugar de escribir, grabó decenas de audios en los que daba cuenta de toda la información que había recopilado sobre sus parientes represaliados. Viñas explica que entonces estaba rematando otras tres investigaciones, y en su prolífica obra no había “ningún libro parecido”. Empezó en los setenta, indagando en las relaciones económicas entre Alemania y España durante la Guerra Civil, es decir, en la ayuda de Hitler a Franco; los verdaderos motivos de la contienda, el oro de Moscú y los papeles de Negrín; el pacto con EE UU; los sobornos británicos… Si con 85 años se animó a firmar mano a mano con Aparicio Cascón El doloroso camino de una familia de Ciudad Rodrigo. República, guerra, dictadura, editado por la Universidad de Salamanca, es decir, a fundir en un volumen de 202 páginas la Historia con mayúsculas y la historia personal de “una familia machacada”, fue porque la primera vez que supo de las circunstancias de la muerte del coronel Cascón se le saltaron las lágrimas. Y no es una forma de hablar, porque, al explicarlo, vuelve a emocionarse: “Pudo huir con sus compañeros y no lo hizo porque había jurado ser leal a la República. Me impresionó que se vistiera con el uniforme de gala para colocarse frente al pelotón de fusilamiento. No todo el mundo muere así. Decidí hacer este libro por amor a la verdad, por amor a la historia, y aunque suene ridículo, por amor a España, a la mejor España. Para que este país sepa quiénes fueron los mejores españoles”. En su casa de Madrid, Cascón Aparicio abre un maletín donde guarda el tesoro triste de su familia: cartas de despedida, fotografías de los asesinados, consejos de guerra. El coronel no es la única víctima. “A mi padre, Eduardo Aparicio Fernández, fueron a buscarlo el 15 de diciembre de 1936. Acababa de llegar del banco y estábamos comiendo. Aparecieron dos personas que se identificaron como policías y le dijeron: ‘Tiene que acompañarnos para hacer unas declaraciones en el Ayuntamiento’. Fue la última vez que lo vimos. Yo tenía seis años y mi hermana Lely, nueve”. Eduardo Aparicio no pertenecía a ningún partido político y dirigía una oficina bancaria en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Cuando se lo llevaron detenido, ya habían fusilado “al primo Manolo”, es decir, a Manuel Martín Cascón, alcalde de la localidad, quien antes de ser ejecutado también escribió emocionantes cartas de despedida. “Querido primo Eduardo: se celebró el Consejo de Guerra y ya sabes el fatal resultado. No os apartáis un momento de mi imaginación, mi pobrecita madre, ¡mis hijos! ¿Qué será de ellos? Todos, todos me atormentáis con vuestro recuerdo...“; “Queridísimo hermano Avelino: Ocultad a mi madre el sacrificio de mi vida hasta sus últimos momentos; sé que le costará la vida y solamente su recuerdo me ahoga y destroza el corazón. ¿Por qué habrá hombres tan malos? El notario Martín López tiene instrucciones que con más calma redacté. No obstante, en estos momentos, conservo el ánimo tan sereno como mi conciencia limpia...“. Manuel Martín Gascón fue fusilado el 30 de agosto de 1936, tras un consejo de guerra que condenó a muerte a todos los miembros de la corporación municipal, salvo a dos que también fueron asesinados en el traslado de Salamanca a Burgos. A Eduardo Aparicio y Avelino Martín Gascón los asesinaron el 16 de diciembre. El notario al que el alcalde se refería en su carta era José Martín López, padre de la escritora Carmen Martín Gaite. Los sublevados tomaron Ciudad Rodrigo el 20 de julio de 1936. A los registros, multas y detenciones se sucedieron las ejecuciones extrajudiciales y por consejo de guerra. “A mi padre y a los seis que detuvieron con él”, relata Aparicio Cascón, “los llevaron a la prisión de partido, que hoy es una residencia de ancianos. Estuvieron allí hasta aproximadamente las dos de la madrugada, cuando los trasladaron a una finca llamada La Rábida para matarlos. Los asesinos los dejaron allí hasta que a la mañana siguiente pasó un pastor y le obligaron a enterrarlos en una fosa común. La familia de mi padre se había unido al autodenominado alzamiento con bastante entusiasmo. Creo que la mayor tragedia de los hermanos y amigos de mi padre fue constatar la crueldad de la represión viviéndola en su propia familia. Al enterarse de dónde estaba enterrado, consiguieron una autorización verbal para exhumar el cadáver y llevarlo al cementerio de Béjar. Salieron en el camión de un transportista cargado de muebles y les acompañó un carrero de la fábrica de mis tíos. Fue él quien sacó el cadáver de la fosa. Me contó que era el segundo, que estaban enterrados todos juntos, con varios impactos de bala en el pecho y el tiro de gracia en la cabeza. El hijo del transportista me explicó que su padre lo pasó muy mal, ya que tuvo que limpiar el cadáver para poder ver la cara y reconocerlo. Enfermó a consecuencia del impacto que le produjo”. La familia “bien conectada” se movió y llegó, indirectamente, relata Viñas, hasta el “arrogante jefe de la autodenominada España nacional, el Generalísimo Francisco Franco”, cuyo telegrama encabeza el expediente de pseudoinvestigación que se inició el 2 de enero de 1937 para que un juez militar instruyera “diligencias previas de averiguación de las causas de la desaparición de Eduardo Aparicio”. En el colmo del cinismo, las fuerzas que lo habían pasado por las armas, sin juicio ni sentencia, investigaban su desaparición cuando ya la propia familia había recibido autorización verbal para exhumar el cadáver. Se tomó declaración al capitán de carabineros, quien lo mandó detener, dijo, “por referencias de ser contrario al glorioso Movimiento Nacional”, y al director de la cárcel, que aseguró que había sido puesto en libertad y desde entonces no habían tenido más noticia suya. El expediente se cerró sin señalar culpable alguno. Después de todo, las ejecuciones extrajudiciales eran entonces, explica Viñas, un “método habitual”. Los juicios tampoco implicaban, ni mucho menos, mayores garantías. El historiador recuerda cómo se le revolvieron “las tripas” al leer el manual que había escrito el general Felipe Acedo Colunga, fiscal jefe del Ejército de Ocupación, para retorcer el derecho y construir una “justicia de exterminio”. Acedo Colunga se inspiró en la Inquisición y asumió las tesis del derecho nazi para condenar a muerte a miles de personas “no por lo que habían hecho, sino por lo que eran y pensaban”. En el documento de instrucciones jurídicas para el nuevo Régimen habla expresamente de la necesidad de realizar una “depuración despojada de todo sentimiento de piedad” para “eliminar a todos los que no estén identificados espiritual y materialmente con el Movimiento”. El consejo de guerra del coronel Cascón, celebrado el 20 de julio de 1939, relata que “al iniciarse en España el Glorioso Movimiento Nacional fundado en el patriótico e imperativo deber de salvarla”, el procesado, “lejos de prestar su colaboración a la causa de la verdadera España, prestó adhesión y acatamiento al régimen rojo, sirviendo a sus órdenes”. El ministerio fiscal declaró: “Debió de dejar de cumplir las órdenes y en su actuación se aprecia típicamente un delito de rebelión militar”. Viñas apostilla: “Afirma el ladrón que todos son de su condición”. La sentencia, condenándole a muerte, se dio a conocer ese mismo día. “No fue un caso de justicia, sino de venganza”, añade el historiador. “Y es representativo de lo que hoy muchos, quizá demasiados, quieren olvidar al servicio de las estrategias de embaucamiento y desfiguración de la República, de sus servidores y de la Guerra Civil”. Cuando lo mataron, el coronel tenía 44 años y una novia, María, con la que pensaba casarse. “Mucho tiempo después”, explica Aparicio Cascón, “mi hermana, mi prima Eloísa y la hija de esta la visitaron en su casa de Madrid. La guerra había sido durísima para ella. A su hermano, que pertenecía al bando sublevado, lo mataron los republicanos. Y a su prometido, lo fusilaron los vencedores”. En la carta de despedida que le escribió cuando ya estaba condenado a muerte, Manuel Cascón le pidió que hiciera “todo lo posible para ser feliz”. “María le contó a mi familia que guardaba todas las cartas de Manolo y que deseaba que la enterraran con ellas”. Una vez perdida la guerra, el coronel cumplió las últimas órdenes: entregar a los vencedores 100 aviones del ejército republicano. Ese dato aún indigna a Aparicio Cascón. Mientras el historiador solo habla con “admiración” del coraje y la lealtad del militar, al sobrino se le mezclan los sentimientos y junto al orgullo —“era un tipo muy especial, inteligente, deportista, con amigos en la Institución Libre de Enseñanza, seis veces condecorado, entre otras, con la medalla al sufrimiento por la patria en 1927″— aparece la rabia: “Tenía un avión a su disposición para marcharse, la oportunidad de vivir. Sus compañeros le insistieron en que huyera, le advirtieron de que lo matarían. Las Navidades anteriores, su hermano Pedro, militar como él, viajó a Madrid para decirle que la guerra estaba prácticamente perdida y pedirle que se fuera con él. No hubo manera de convencerlo. Pedro llegó finalmente a Francia a pie y en Marsella logró coger un barco hacia a África antes de que estallase la II Guerra Mundial. Llegó a Camerún con un pequeño maletín que contenía unas mudas y un ejemplar de El Quijote. Durante la travesía se enteró de que su hermano había sido fusilado”. “Es un drama específico”, explica Aparicio Cascón, “pero con elementos comunes a los que vivieron miles y miles de familias. La mía logró salir adelante, pero pienso en todas las que se quedaron por el camino. Creo que es importante que la gente joven se dé cuenta de lo que supuso la guerra”. Ahí coincide al cien por cien con Viñas, que le ha ayudado a mezclar la Historia con la historia, la tragedia con el ejemplo. Del libro conjunto ha surgido algo más. “Se puede hacer amigos nuevos pasados los 90 años”, celebra Juan José. “Estoy muy agradecido a Ángel”.

EL ÁLBUM DE LA LENGUA

Los errores que más cometemos con el verbo haber El verbo haber es uno de los más usados. Por eso, seguramente, es con el que más y mayores errores cometemos, tanto al hablar como al escribir. Su situación es muy compleja. Puede funcionar como principal y como auxiliar y, a la vez, puede acompañar incluso a dos verbos al mismo tiempo. Esto, sin duda, puede generar mucha confusión. En primer lugar, haber, como verbo auxiliar, se emplea para formar los tiempos compuestos. Para ello, se combinan todas las formas simples de haber con el participio terminado en -o del verbo que se esté conjugando: ha comprado, hemos querido, había venido. Aquí viene uno de los primeros errores, que es usar la forma habemos, arcaica, para formar la primera persona del plural. ❌ Habemos visto a tu hermano. ✅ Hemos visto a tu hermano. Su otro uso, como verbo principal es, a la vez, impersonal. Es decir, es un verbo que se emplea generalmente en la tercera persona de singular y, en este caso, denota la presencia o existencia de algo, como en la frase "hay pan". En este caso, los errores son tratar de hacer una concordancia entre el verbo y el sujeto que no tiene cabida. "Es complejo pensar en que un verbo no se pueda pluralizar, siendo que acompaña a un sujeto en plural, pero en este caso, es un error,. ❌ Habían varias niñas. ✅ Había varias niñas. Recientemente, en uno de esos mensajes que se hacen virales, el verbo haber aparecía con este error: ❌ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrán señales. ✅ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrá señales. Con el uso impersonal del verbo haber en presente también aparecen errores en el modo de escribirlo. Se han visto "ay", "hai" o "ahí" donde se escribiría "hay". Una frase clásica que se suele enseñar para diferenciar el cómo suena de cómo se escribe es la siguiente: Ahí hay un hombre que dice ¡ay! Ahí - adverbio de lugar. Hay – la forma impersonal del verbo haber en presente. ¡Ay! – interjección para expresar muchos y diversos ánimos, desde dolor hasta alegría. El cuarto de los errores con este verbo es quizás el más curioso y bastante repetido y nace por una confusión en la pronunciación. Veamos. ❌ Haber si nos vemos. ✅ A ver si nos vemos. En este caso, se confunde el verbo auxiliar en infinitivo, haber, con la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver.

LA BUTACA

¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año? Seguramente te has fijado que, a diferencia de la Navidad (que siempre es el 25 de diciembre), la Semana Santa parece "moverse" en el calendario. ¿A qué se debe esto? Aquí te lo explicamos de forma sencilla y veraz. 1. Todo empieza con la Luna La Iglesia determinó desde sus primeros siglos (especialmente en el Concilio de Nicea, año 325) que la Pascua de Resurrección se celebrara siguiendo el ciclo lunar. La regla es esta: La Pascua es el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera en el hemisferio norte. 2. La conexión con la Pascua Judía Jesús celebró la Última Cena durante la Pascua Judía (Pésaj). Los judíos se rigen por un calendario lunar. Al celebrar nosotros la Resurrección, mantenemos esa conexión histórica y bíblica con el calendario que marcaba las fiestas en tiempos de Nuestro Señor. 3. El Equinoccio de Primavera Para fijar la fecha, la Iglesia toma como referencia el 21 de marzo (equinoccio de primavera). Si la luna llena cae un 21 de marzo y es sábado, la Pascua es el día siguiente. Si la luna llena fue justo antes del 21 de marzo, tenemos que esperar a la siguiente luna llena (que ocurre unos 28 días después). Por eso, la Semana Santa siempre oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Desde Badajoz (España) envió para 30 días Cristina.

EL MIRADOR DE LA POESÍA

Viernes Santo. 3-IV-2026. Fecha ideal para recordar un poema atribuido a Santa Teresa. SONETO A CRISTO CRUCIFICADO No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Poesía es sentir hondo, pensar derecho y hablar cantando

CARTA A...

10-IV-2026 Esther Muñoz (portavoz del PP). Me gustaría dedicarle estas líneas para felicitarla. Es lo que suelo hacer cada mes con el personaje que toca. Pero en esta ocasión tengo que hacerlo para todo lo contrario. Hace unos días, espero que lo recuerde aunque no lo lamente, un soldado español, desplegado como Casco Azul de la ONU en el Líbano, fue capturado y retenido ilegalmente durante una hora por el Ejército de Israel. Fue víctima de comportamientos agresivos y violentos, según ha denunciado el Ministerio de Defensa. Bien, pues como su partido es muy patriota y muy del Ejército salvo si le dan a elegir entre el de España o el de Israel, usted, ni corta ni perezosa, soltó en el Congreso: “Fue durante una hora. Yo, por las fechas se entiende que regresaba de las vacaciones de Semana Santa, he estado en controles de tráfico que me han tenido bastante más tiempo retenida”. Su frivolidad no sorprende. Es lo que puede esperarse de usted. Si mal no recuerdo, hace un año tuiteó: “Otro año que voy a votar a Israel en Eurovisión sin haber escuchado la canción”. Sobran los comentarios. María Jesús.