jueves, 30 de julio de 2026

PORTADA

Queridos lectores: Acaba de salir el número 137 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo. NOTA IMPORTANTE A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”. LO MÁS DESTACADO DE JULIO LA VITRINA: El autor del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura es Ousman, Umar. EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Respuesta a la pregunta anterior y pregunta siguiente. MESA CAMILLA: Mal que no es de ahora, no mejora (Última entrada de julio en Salamanca RTV Al Día). CAJÓN DE SASTRE: Infierno en Caracas. EL ÁLBUM DE LA Lengua: La ese que siempre sobra. LA BUTACA: Respuesta de la RAE (Información de la ONCE). EL MIRADOR DE LA POESÍA: Me parecía mentira (María Jesús Sánchez Oliva). CARTA a… a Adrián (niño salmantino fallecido durante la celebración del triunfo del Mundial 2026). COSAS DE GARIPIL: Huelga de vino y baile (IX relato de Letanías). Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón. Volveremos a encontrarnos en el próximo número. María Jesús Sánchez Oliva. Seguidores de Honor: Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012. Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012. María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013. Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015. Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.

LA VITRINA

Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido. Título: Viaje al país de los blancos Autor: Ousman, Umar Reseña: Mi nombre es Ousman Umar. Sé que nací un martes, no sé de qué mes ni de qué año porque en mi tribu eso no importa. Crecí en la sabana africana. Mi vida era feliz y sencilla, hasta que un día, entre juegos, vi un avión volar. Desde ese momento quise ser piloto, ingeniero, todo, menos negro. María Jesús Si abres mis hojas, abriré tus ojos.

MESA CAMILLA

Mal que no es de ahora, no mejora En tan sólo unas horas los españoles hemos pasado de la risa al llanto como por arte de magia. Ya nadie piensa en el triunfo del Mundial 2026 que tan feliz nos hizo a todos, incluso a los que el fútbol es algo que ni nos va ni nos viene, ahora sólo podemos pensar en el pavoroso incendio que ha unido a tres provincias (Madrid, Ávila y Toledo) y ha convertido el centro de España en un auténtico infierno. Basta ponernos en el lugar de los miles de familias que han tenido que dejar sus casas, sus negocios, sus animales y no saben qué se encontrarán al volver, en los profesionales, vecinos y voluntarios que se están jugando la vida para evitar que la pierdan los afectados, en las autoridades, sobre todo en los alcaldes y las alcaldesas de los pequeños municipios, que siguen luchando por controlar la difícil situación, para echarnos a temblar. La que no parece en absoluto preocupada es la presidenta madrileña: haciendo gala de su lenguaje de bar de pueblo ha calificado de mamarracho a öscar Puente, ministro de Transporte. Fue su respuesta al ministro que, en un tuit, después de la declaración de emergencia nacional por los incendios, aún activos y con más ganas de crecer que de menguar, escribió: “Tenemos todos claro que la UME (Unidad Militar de Emergencia) es ya el nuevo servicio de extinción de incendios de las comunidades autónomas gobernadas por el PP. Ellos reducen impuestos a los ricos, jibarizan los servicios públicos y luego le piden al Gobierno que les resuelva la papeleta”. Es evidente que el Gobierno no ha puesto pegas para ponerse al frente, ni ha escatimado medios materiales, ni ha escatimado medios personales, y gracias a esto y no a un milagro de momento el incendio no se ha cobrado ninguna vida, pero le guste o no le guste a la presidenta el ministro tiene razón: las comunidades autónomas gobernadas por el PP luchan por conseguir competencias, pero una vez que las asumen se olvidan de la sanidad, de la educación, de la justicia, de los servicios esenciales y sólo tienen dinero para multiplicar las fiestas, pagarnos el autobús a todos para ir de compras y subvencionarles a los jóvenes historias que llaman cultura. ¿Habrían sido tan trágicas como fueron las consecuencias de la DANA de Valencia, del abandono de los mayores en las residencias de Madrid cuando la pandemia y de los incendios de la Culebra en Zamora del verano pasado si el PP hubiera apoyado el pacto de Estado que Pedro Sánchez lleva tiempo reclamando para estos casos? Pues si nos remitimos a las pruebas está claro que no, y si ahora, tanto Feijóo como Mañueco, no aprovechan esta tragedia, como la ha aprovechado la Ayuso, para desgastar al Gobierno a golpe de insultos y de reproches de cosas que ellos tienen de sobra para avergonzarse, no es porque hayan cambiado, que mal que no es de ahora, no mejora, es porque las llamas impedirían que pudiéramos oírlos. Por lo tanto, si de verdad los ciudadanos queremos defender los derechos que tanto nos ha costado ganar, tendríamos que empezar por pensar en la mayoría a la hora de votar, no en nosotros mismos, y elegir a nuestros gobernantes, sean del color que sean, por lo que han hecho, no por lo que nos cuentan que van a hacer. María Jesús 27-VII-2026

EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS

Pregunta y respuesta anterior: El 23 de octubre de 1940 Hitler y Franco se reunieron en Hendaya para negociar la entrada de España en la II Guerra Mundial. ¿Cómo se llamaba el vagón del tren donde tuvo lugar la histórica entrevista? Respuesta: Érika. Jugadores: Ninguno. Pregunta siguiente: ¿Qué sucedió el 10 de octubre de 1582? Las respuestas a: garipil1995@gmail.com

CAJÓN DE SASTRE

Infierno en Caracas: la historia de José Breijo, el único preso político uruguayo en Venezuela Es del Cerro, viajó a dedo a Venezuela en 1979 y trabajó como gerente hotelero. Más de cuatro décadas después, tomó una foto que lo llevó a la cárcel: lo acusan de terrorismo y “traición de la patria”. Le ocuparon su apartamento y vivió en un pasillo. De pronto un temblor. Se movía todo: paredes, piso, techo, ventanas, los pocos muebles que había en la sala. José Ricardo Breijo Fedorchenko estaba sentado en la cama, hablando por teléfono con un amigo de Massachusetts, Estados Unidos, cuando el terremoto del 24 de junio lo sorprendió. —Polo, está temblando... ¡está temblando! —gritó, mientras el polvo caía. Y ahí vio cómo se rajaban las paredes. Breijo no sabía si quedarse quieto cruzando los dedos para que el techo no se viniera abajo o si apurarse a evacuar el viejo edificio, como estaban haciendo muchos de sus vecinos. ¿Pero realmente podía salir? A sus 72 años recién cumplidos y con varios problemas de salud arriba, le cuesta moverse. Claro, ese no era el tema principal, sino otro: ¿lo volverían a llevar preso? Él no puede moverse de su apartamento sin una autorización judicial. Un mes antes había salido de la cárcel de Tocuyito, donde se calcula que están hacinados unos 2.000 venezolanos, muchos presos políticos Breijo venía de pasar los dos peores años de su vida. El mismísimo infierno. —Acá los vecinos se pasaron afuera esas primeras horas, en la puerta del edificio, y yo decía “si se va a caer, es lo mismo afuera o adentro” —recuerda en su apartamento del barrio Bello Monte, de clase media—. Me meto y duermo bajo techo. Recién en la noche volvió la luz y al otro día me enteré bien de todo lo que había pasado. Vista aérea de edificios derrumbados en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 30 de junio de 2026, tras los terremotos. Vista aérea de edificios derrumbados en Caraballeda, estado de La Guaira, Venezuela, el 30 de junio de 2026, tras los terremotos. Foto: AFP. En el apartamento ahora hay una cama, unos gastados sillones estilo Luis XV, una mesa ratona y otra un poco más alta. También una heladera. Algunas cosas se las prestaron, otras quedaron de quienes ocuparon su casa mientras él estaba tras las rejas. Breijo es el único uruguayo preso por razones políticas en Venezuela, al menos por lo que saben las organizaciones de derechos humanos y la Cancillería uruguaya. Porque todavía está preso, en su apartamento, con domiciliaria: casa por cárcel le llaman en Venezuela. A la decadencia general del apartamento —cortinas sucias, paredes descascaradas, por lo que se ve en las imágenes enviadas por las agencias de noticias— ahora se le suman las fisuras. Aunque Breijo tuvo algo de suerte esta vez: el edificio, antiguo, no fue de los que sufrió mayores daños por los temblores. —El edificio es del año 46. Pasó el terremoto del 67, que fue igual a este último, donde se cayeron un montón de edificios. Y ahora aguantó este —cuenta Breijo—. Pero ya con las paredes rajadas de los 14 apartamentos. Ayer estuvimos chequeando. Estamos esperando la inspección de los bomberos, que nos dirá si podemos seguir habitando el edificio. Pero si me dicen que no me puedo quedar, ¿dónde voy? ¿Abajo de un puente? Pared de la casa de José Breijo Pared de la casa de José Breijo, tras el terremoto. Del Cerro al negocio hotelero en Venezuela, la vida de José Breijo Para contar la historia completa de José Ricardo Breijo Fedorchenko hay que remontarse a 1979, cuando emigró a Venezuela. Era un muchacho del “glorioso Cerro” que quería respirar aires de libertad. Se fue joven, con 24 años, pero antes llegó a trabajar como guarda de Cutcsa en el 185 que unía el Frigorífico Nacional con Pocitos. También hacía changas en Punta del Este, donde pintaba apartamentos. Un verano conoció a una argentina, se enamoraron y decidieron irse a Venezuela. Atravesaron a dedo todo el continente. —Hicimos autostop y toda esa vaina, viajamos tres meses. —¿Emigró por razones políticas o económicas? —Ambas dos. En el 73, cuando cumplí 18, me detuvieron por las revueltas estudiantiles y estuve preso un par de meses. Me llevaron al Departamento de Investigaciones e Inteligencia número 5. Nos agarraron a 12 o 13 muchachos del Cerro. Y quedás marcado. Me tenía que presentar a firmar... Le agarrás cierta bronca al país. Bueno, yo me fui y nunca volví. —¿Nunca? —No podía escuchar la palabra Uruguay. Muy mal, muy mal —dice con un acento bien uruguayo que parece que hubiera emigrado ayer. Entonces aclara: —El acento no lo perdés... Pero si estoy entre venezolanos hablo con acento venezolano. Dos personas ayudan a José Ricardo Breijo a subir una escalera, en el edificio donde vive en el barrio caraqueño Bello Monte. Dos personas ayudan a José Ricardo Breijo a subir una escalera, en el edificio donde vive en Caracas. Foto: AFP. Su pareja era psicopedagoga y consiguió trabajo rápido en la Universidad de los Andes en Mérida, una ciudad universitaria en el medio de las montañas. Tuvieron un hijo pero tiempo después se separaron. Hoy su hijo no vive en Venezuela. Breijo había empezado a trabajar como cocinero en la cadena hotelera Hilton. Un jefe de cocina le dijo: “mira, si quieres seguir ascendiendo, vas a tener que presentar papeles, vas a tener que estudiar”. Le hizo caso, viajó a Medellín a estudiar hotelería en la Universidad Externado de Colombia. Y ese fue el trampolín a una vida laboral en hoteles. Ocupó cargos de gerente en República Dominicana, Isla Margarita, el Amazonas, Mérida y Caracas. —Me pasé toda la vida en la hotelería, de arriba para abajo, más que nada administrando alimentos y bebidas. Pero a inicios de este siglo el negocio de los hoteles se entró a complicar en Venezuela: —Yo estaba en Margarita en el 2002, creo que fue, cuando se cayó la oferta hotelera. Nadie quería venir a Venezuela —dice, en referencia al impacto por la crisis política, social y económica que atravesaba el país, incluyendo un intento de golpe de Estado. Dejó el hotel y se fue a Caracas, de donde no se ha movido y ha vivido una verdadera montaña rusa. Primero compró una “fabriquita de chocolates” con sus ahorros, pero después vino una crisis de insumos, tuvo que despedir a los seis empleados y cerrar. Entonces instaló una deshidratadora de frutas y verduras. Por unos años se dedicó a eso, hasta que también la cerró y empezó a vivir del alquiler del local más la jubilación. Y cada mes recibe una bolsa con alimentos que envía el gobierno: cuatro kilos de arroz y de pastas, un litro de aceite, un kilo de azúcar, cuarto kilo de café, a veces manteca, ketchup, mayonesa. Dice que le sobra y una parte la regala a vecinos con familias numerosas. A fin de año el gobierno manda un trozo de “cochino”; nunca se sabe qué parte es porque “parece que la pica un carpintero”, dice a las risas. —Usted vivió el auge y la decadencia del chavismo. —Sí, sí, sí. Al principio (Hugo) Chávez prometió mucho, tenía un gran equipo. Los mejores profesores de las mejores universidades, los mejores científicos. Había unos proyectos fabulosos. Nos enamoró. Pero luego vino (Nicolás) Maduro y quitó a todos los que servían. Todo se vino abajo... hasta llegar al punto donde estamos ahora; la represión es impresionante, no podemos ni hablar. Hizo un sistema de denuncias: cualquiera puede denunciar a su vecino. Y después creó las fuerzas bolivarianas, donde hay muchos malandros que están haciendo desastres. Cuando a mí me pusieron preso en el 2023, lo primero que hicieron fue meter gente en mi apartamento. Como yo vivo solo, entraron. A miles le han quitado las casas, los autos... Y tuvieron que venir los gringos, algo que uno nunca quiso. Yo me quejo de la lentitud con la que Marco Rubio y Donald Trump hacen las cosas. Todavía hay muchos presos políticos. Nosotros necesitamos el cambio urgente. ¿Por qué no hay elecciones? El presidente falta desde el 3 de enero. —Pero la cosa está mejor que antes del 3 de enero… —No, esto está cada vez peor. ¿Cómo cayó preso José Breijo? El 7 de octubre de 2023 Hamás llevó adelante una incursión desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel. Murieron 1.219 personas, tomaron 251 rehenes y empezó una guerra. Breijo conocía un lugar en Caracas donde entraba gente que él pensaba estaba vinculada a organizaciones terroristas de origen islámico. —La Unión Europea había acusado a Maduro de proteger a los terroristas. Y Maduro lo negaba. Entonces fui a ese lugar y saqué una foto en una oficina vacía, no había nadie, pero encontré una bandera en la pared. —¿Una bandera de quién? —Una bandera no sé de quién carajo. No era de un país, era de un movimiento. Tenía fondo verde con una inscripción árabe en rojo; nunca supe qué decía. —¿La oficina dónde estaba? —Una oficina que yo conocía, donde se reunían ellos —dice Breijo, quien evidentemente no quiere proporcionar información demasiado concreta—. El runrún de las demás oficinas cercanas era que ahí se reunía Hamás, Hezbolah y todo eso. Saqué una foto y más nada. El relato sigue así: —Quise mostrar la foto a un rabino para que viera que era mentira lo que decía Maduro. Esta es la prueba, pensé. No logré hablar con el rabino, sino que un (supuesto) vigilante privado que estaba en la sinagoga me dio el número de teléfono. Llamé. Me citaron en una panadería a tomar un café. Fui y cuando mostré la foto, me pusieron las esposas y me llevaron preso. No era el rabino, me habían pasado el teléfono de un policía. La policía se quedó con el celular de Breijo, donde estaba la foto. En una entrevista con la agencia AFP, Breijo relató que necesitaba 1.500 dólares para un cateterismo y pensó que podía vender la imagen para pagar la cirugía. José Breijo en su apartamento en Caracas José Breijo en su apartamento en Caracas. Foto: AFP. ¿En qué lugar tomó esa foto? “No sé si era una oficina, nunca nos especificó qué era”, dice la activista uruguaya Giuliana Brandi, quien ha seguido de cerca el caso de Breijo ya que es coordinadora desde Uruguay de la fundación Familia SOS Libertad formada por familiares de presos políticos, y también colabora con la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, que difunde violaciones a los derechos humanos en Venezuela. ¿Y la bandera? “Nos dijo que tenía inscripciones árabes, pero no sabemos si de Al Qaeda o algo así”. Al principio lo imputaron por los delitos de terrorismo, asociación para delinquir y traición a la patria. —Pero luego me retiraron terrorismo, porque yo no actué con armas ni a la fuerza. Asociación para delinquir también me lo quitaron, porque nunca me asocié con nadie, trabajé solo —relata Breijo—. Y quedó traición a la patria. Hay poca información y, aunque parezca raro, los abogados aún no han podido acceder al expediente. Por eso mismo, la versión que da uno de sus abogados es algo diferente. Erik Camargo trabaja desde hace varias semanas en el caso junto al abogado Eduardo Torres, a pedido de la ONG Frente de Defensa Norte de Caracas, liderada por el activista y periodista Carlos Julio Rojas. Dice que a Breijo se lo acusa de “terrorismo y conspiración para cometer actos de terrorismo”: la propia boleta de excarcelación incluye la mención a ese delito. Pero “no se han presentado evidencias de acto terrorista ni con quiénes estaba coaligado, no hay otros imputados en el caso”; él “es inocente y esto es todo un absurdo”. “Aquí te pueden meter preso por cualquier cosa”, admite. José Breijo en el pasillo de su edificio. José Breijo en el pasillo de su edificio. Foto: AFP. Breijo estuvo un año y poco en un retén carcelario en la zona de San Agustín en Caracas y luego en Tocuyito, a dos horas de la capital. Hay denuncias sobre fuertes violaciones a los derechos humanos en esa cárcel. —Yo estaba en una celda pensada para 60 personas. Éramos 216. Imagínate: para sentarme, otro se tenía que parar. Para acostarme, se tenían que mover dos. Si me paraba contra la pared, molestaba. Era una tortura —¿Qué fue lo peor de la cárcel? —Las noches, primero porque me costaba dormir y segundo porque entrabas en un ambiente rarísimo, por ejemplo te daban clases de cómo matar y luego desmembrar a alguien. Porque en la cárcel hay un cochino, un cerdo enorme que parece una vaca, que es el que se come a los muertos. Tú tienes un problema con alguien, vas a un duelo o lo cagas a piñazos y lo matas, lo picas en pedacitos y se lo das al cochino. Y el cochino lo come todo. En la celda se encontró con “un viejito” al que le decían “el presidente”, preso desde hace ocho años. Se perdió el expediente y nadie sabe por que está: —Él dice que lo denunció el hermano para quitarle la casa, porque la querían vender. Tú le das unos pesos a un policía y te mete preso, y te pudrís. Estuve con un muchacho de 21 años, que lo agarraron a él y a la madre en un supermercado porque la madre se quejó de los precios que estaban aumentando. José Breijo en el pasillo de su edificio. José Breijo en el pasillo de su edificio. Foto: AFP. ¿Breijo es preso político? En un parate en una larga jornada de ayuda a ciudadanos afectados por el terremoto, el abogado Camargo dice que sí porque ser preso político “no necesariamente implica que sea activista social o político, sino simplemente son personas que hacen cosas que a los funcionarios les parecen sospechosas o las consideran prohibidas” como tomar una foto a una bandera. Dice que “no hay ningún artículo del Código Penal que establezca que tomar una fotografía se pueda imputar como delito” y que se trata de un caso más de detención arbitraria. Algo parecido piensa Carlos Julio Rojas (“meten preso a un abuelo, acusado de terrorismo por tomar una foto de una bandera con inscripciones árabes, lo están metiendo preso por razones políticas; él no cometió ningún delito) y la activista Brandi, aunque en este caso ella dice que la organización que coordina prefiere hablar de una “detención arbitraria” porque no se le siguió el “debido proceso”. “No sabemos bien qué foto sacó, no sabemos si es preso político”, matiza. Breijo se enfermó en Tocuyito. Sufrió un edema pulmonar y ulceras en las piernas, por lo que fue trasladado a la enfermería. —Por eso soporté. Yo venía de pasarlas verde. Ahí en la enfermería estaba en una salita con tres camas. Pedía agua y me llevaban. Me trataban muy bien. ¿Cuál era el problema? Los médicos estaban de brazos cruzados porque no tienen ni una aspirina. Por eso yo debía comprar todo para las curas, igual que mis medicinas. Pero los medicamentos solo entran los jueves y los viernes: si necesitas algo el martes tenés que esperar. Breijo cuenta que “estuvo muy mal” de salud y que le dieron la libertad el 24 de mayo, tras más de dos años preso, por miedo a que se muriera en el penal. Eso sucedió en medio de la amnistía impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, bajo presión de Washington tras la captura de Nicolás Maduro. Breijo al principio pensó que quedaba libre sin cargos pero no: era prisión domiciliaria. ANTECEDENTE El caso de Fabián Buglione El 18 de julio de 2025 el uruguayo Fabián Buglione fue liberado tras permanecer nueve meses detenido en Venezuela y pudo retornar a Estados Unidos, donde vive. Buglione había ingresado a Venezuela el 19 de octubre de 2024 para visitar a su pareja: le envió un mensaje por WhatsApp diciéndole que lo habían detenido “en el puente”, el Atanasio Girardot en la frontera entre Colombia y Venezuela. Poco después hubo otro mensaje en el que le adelantaba a su novia que los uniformados le dirían cómo seguiría su situación, y a partir de allí su celular se apagó, según reconstruyó El País en aquel momento. Cuando José Breijo volvió a su casa La Policía lo dejó en la vereda en la puerta del edificio. Con la ayuda de vecinos, ya que le costaba moverse, entró y se encontró con algo inesperado: el apartamento estaba ocupado. —El policía que me metió preso puso acá a una familia. Es una práctica policial muy común: te agarran por la calle, te hacen un montón de preguntas y, si se dan cuenta que vives solo, te mandan a la cárcel y te quitan la casa. Breijo quedó en un pasillo en la puerta de su apartamento y, pensó, “si viene el tribunal y yo estoy acá, voy preso otra vez”. El cónsul uruguayo en Caracas, Fernando Sotelo, concurrió al edificio y mantuvo una conversación con Breijo, dicen fuentes de Cancillería a El País. El caso se mediatizó gracias al trabajo de activistas y organizaciones de derechos humanos: se viralizó su foto con una cama en el pasillo del edificio. —Las organizaciones denunciaron al policía y al final me devolvieron el apartamento. Dormí tres días en el pasillo. José Breijo en su apartamento en Caracas José Breijo en su apartamento en Caracas. Foto: AFP. En la madrugada del 27 de mayo un grupo de personas que se identificaron como personal de Presidencia de la República y de la Defensoría del Pueblo, según el relato de Cancillería, se presentaron en el domicilio de Breijo, abrieron la puerta del apartamento, “el cual se encontraba prácticamente vacío”, y le entregaron la llave. Estos hombres llegaron armados en camionetas de alta gama, “entraron, sacaron algunas cosas del invasor, metieron al señor José y se fueron”, cuentan los activistas que asesoran a Breijo. Él volvió a un apartamento “totalmente desvalijado y destruido”, dice Rojas, ya que el policía del Grupo de Operaciones Estratégicas (GOES). Breijo tiene prohibido salir del apartamento pero no le pusieron tobillera ni hay custodia policial. Se supone que al menos deberían pasar policías a constatar que él está en su casa; eso nunca ha sucedido. El cónsul le entregó un paquete con artículos de uso personal, como toallas, sabanas, almohadas y artículos sanitarios y coordinó con el entorno de Breijo respecto a las revisiones médicas. Cancillería dice que el cónsul sigue en contacto hasta el día de hoy. Breijo, en tanto, cuenta que hace una semana que no ve al cónsul, que está atareado con la asistencia a compatriotas afectados por el terremoto. —Yo le pedí al cónsul que me echara una manito para pagar un abogado, pero me dijeron que ellos no se metían en nada. Lo mismo me dijeron en Cancillería: son problemas de Venezuela. Breijo estaba muy débil. Había pasado de pesar 120 a 62 kilos, con desnutrición severa, y estuvo hospitalizado casi tres semanas: —Llamaron a una ambulancia y me mandaron a una clínica privada pagada por el Estado. Hubo un momento en el que yo no hablaba y casi no comía. Caí en un sopor y me debilité mucho. Estaba entre algodones, creo que iba camino a esa luz blanca al final del túnel. Pero en la clínica me rescataron, me revivieron El 16 de junio recibió el alta médica y volvió su casa. La causa judicial contra José Breijo en Venezuela El tribunal 13 contra el terrorismo llevaba la causa contra Breijo. Pero cuando los abogados tomaron el caso a mediados de junio se enteraron que estaba siendo cambiada a otro tribunal. “El viernes 19 la causa cae en el tribunal tercero de ejecución”, relata Camargo, “lo que implica que ya hubo una sentencia. Pero el señor Breijo ni siquiera ha tenido audiencia judicial. ¿Cómo sin seguir el debido proceso se ha llegado a una sentencia?”. El tribunal ha negado la información a los abogados y tampoco han podido acceder al expediente. Ante esta novedad, el abogado le preguntó a Breijo cómo habían sido las condiciones de excarcelación, donde estuvo solo con los funcionarios policiales y del tribunal. “Y él nos dijo que firmó varios documentos. Yo le pregunté si los leyó y él me aseguró que no leyó nada porque quería salir y pensaba que le estaban dando la libertad. Pero resulta que no; era casa por cárcel”, dice Camargo. “Pareciese que a Breijo le hicieron firmar la admisión de culpabilidad de los hechos. Y entonces por eso se pude inferir por qué la causa ha sido trasladada a un tribunal de ejecución de sentencia. De ser así, deberíamos apelar por la violación del debido proceso desde el principio”. Esto implicaría que no habría juicio y que se saltarían las audiencias, lo cual es ilegal. Breijo, mientras tanto, aguarda la citación para ir al tribunal. —Por ahora usted no es libre. ¿Espera que lo absuelvan? —Yo creo que sí. El caso les está quemando un poquito. Soy una piedra en el zapato. Si no me liberan, estaré cumpliendo la pena hasta que caiga el gobierno. Ahí soltarán a todos los presos, entre ellos yo. —O sea que está esperando. —Sí pero ningún tribunal me comunicó nada. Es como que no existo. Las cifras actualizadas de presos políticos en Venezuela El último informe de la ONG Foro Penal registra 404 presos políticos en Venezuela, 39 de ellos con nacionalidad extranjera o doble nacionalidad. De los 404, 369 son hombres y 35 mujeres. En cambio, la asociación civil Justicia, Encuentro y Perdón registra 676 presos, entre ellos 34 extranjeros. Hasta ahora 8.616 presos se han beneficiado de la amnistía decretada por el gobierno de Delcy Rodríguez, según el chavismo, una cifra difícil de verificar. La inmensa mayoría eran personas que estaban en libertad pero sometidas a medidas cautelares restrictivas, según informó El País de España. Solo 314 personas salieron efectivamente de la cárcel, según el oficialismo. Organizaciones independientes reducen esa cifra a 110. ¿Cómo ha sido el proceso de liberación de presos? “Lo digo directamente como expreso político: nos ven como fichas de cambio, de canje”, dice a El País el activista y periodista Carlos Julio Rojas de la ONG Frente de Defensa Norte de Caracas. “Hay muchos presos políticos invisibilizados. Casos como el del señor José Breijo”, dice Rojas. Y agrega que el caso de Breijo no es aislado en Venezuela, “es una política de estado de violación a la propiedad privada, de hostigamiento y represión contra los presos políticos; les vacían las cuentas bancarias, les quitan las propiedades y además hay otros fenómenos como policías que terminan invadiendo propiedades a abuelos”.

EL ÁLBUM DE LA LENGUA

La "s" que siempre sobra... Si eres de los que dicen: "¿Comistes paella?" o entonan la canción de Gilda así: "Fuistes mi vida, fuistes mi pasión; Fuistes mi sueño, mi mejor canción; Todo eso, fuistes, pero perdistes", que sepas que andas metiendo una "s" de más. Y es un error muy común. La segunda persona del singular (tú) del pretérito perfecto simple del indicativo (fuiste, hiciste, comiste, perdiste, caíste, viste, metiste, etc.) nunca termina en -s. El problema es que suele confundirse porque en casi todas conjugaciones y tiempos verbales, la segunda persona del singular sí termina en s, como en comes, comías, comerás, comerías, comieras.

LA BUTACA

El 6/7/2026 a las 18:47, la ONCE informó: > La RAE modificará la acepción de 'leer' en el Diccionario para incluir la lectura del sistema Braille > MADRID 3 Jul. (EUROPA PRESS) - > La Real Academia Española (RAE) adecuará la definición del término 'leer' en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) de forma que tenga en cuenta a las personas con ceguera o discapacidad visual que utilizan el sistema Braille. > Según un documento al que ha tenido acceso Europa Press, la RAE tiene programado incluir esta nueva acepción en la próxima actualización del Diccionario. > Actualmente, el término 'leer' se define en el DLE como "pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados", y con la próxima actualización, se definirá como "interpretar, utilizando para ello la vista, el tacto u otros medios, los signos empleados en un texto escrito". > De esta forma, la RAE responde positivamente a una propuesta que hizo la ONCE a comienzos de año, con motivo de los 200 años del braille, y coincidiendo con la próxima declaración del Braille como patrimonio cultural inmaterial de la Unesco. > El pasado mes de enero, fuentes de la RAE señalaron a Europa Press que la petición había "llegado" y estaba siendo "estudiada por el Instituto de Lexicografía (ILEX) de la RAE". > La ONCE explicó entonces a Europa Press que realizaban esta petición al considerar que la definición actual es "excluyente" y que "deja fuera a quienes leen con el tacto y caracteres braille". > Según la ONCE, está "ampliamente demostrado" que, tanto por medio de la vista como por medio del tacto se realiza la misma acción y se consiguen los mismos efectos: "comprender la significación de los caracteres empleados". Además, añade que estudios neurocientíficos han corroborado que ambos tipos de lectura activan los mismos mecanismos cerebrales. > Según el último Informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, al menos 2.200 millones de personas tienen ceguera o discapacidad visual. Además, según la ONCE, actualmente, más de 285 millones de personas ciegas en todo el mundo utilizan el sistema de lectoescritura braille para acceder a la educación y la cultura de forma autónoma. > El sistema braille está compuesto por seis puntos con 64 combinaciones que se usan para componer letras y números, escribir en cualquier idioma, leer partituras o anotar partidas de ajedrez. En 2018, la ONU proclamó Día Mundial del Braille el 4 de enero, fecha del nacimiento de su creador, Louis Braille (1809-1852).

EL MIRADOR DE LA POESÍA

Me parecía mentira Me parecía mentira que a galope sobre mayo se fatigara la Vida y abandonando el caballo se sentara en otra silla. Me parecía mentira, y ayer, en tu corazón, la vi sentarse abatida, cansada, rota, vencida, enervada de calor. Se cansó de dar sus pasos por el campo de tu frente y de recorrer tus senos a través del tierno puente con barandas de luceros; de juguetear a perderse por el bosque de tus dientes y de atrapar caracoles en los mares de tu vientre sin importarle las rocas; de navegar por tus ríos con su bandada de barcos sin anclar en ningún sitio y de darte el dulce vino hasta emborracharte de años. Me parecía mentira, siendo tú casi una niña y ella tan viva y valiente, que los chorros de tus risas no surcaran más sus fuentes; mas, ayer, ¡qué desengaño!, a galope sobre mayo también se cansa la vida y busca cualquier regazo para quedarse dormida. María Jesús Sánchez Oliva. Poesía es sentir hondo, pensar derecho y hablar cantando