30 días
Periódico publicado en su blog cada fin de mes por María Jesús Sánchez Oliva “Premio Tiflos 1996 y 2013”. Secciones: Portada. La Vitrina (libros). Mesa camilla (opinión). Cajón de Sastre El Álbum de la Lengua La Butaca (noticias positivas). Carta a… Cosas de Garipil (espacio de María Jesús). Y ya que has venido, entra en mi mercadillo. http://palabrascatetas.blogspot.com/
lunes, 30 de marzo de 2026
PORTADA
Queridos lectores: Acaba de salir el número 134 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.
NOTA IMPORTANTE
A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”.
LO MÁS DESTACADO DE MARZO
LA VITRINA: Autora del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura: Gema Juárez Quesada.
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Solución a la pregunta de febrero, información de las respuestas y pregunta de marzo.
MESA CAMILLA: Última entrada de marzo en Salamanca RTV Al Día.
CAJÓN DE SASTRE: Historia de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia (la primera mujer que obtuvo una licenciatura universitària).
EL ÁLBUM DE LA Lengua: Uso del punto y coma (recomendación de la Fundéum).
LA BUTACA: Curiosidades: ¿A quién pertenece el rostro de la Estatua de la Libertad?
EL MIRADOR DE LA POESÍA: Hoy recibimos la primavera con un poema de Manuel Gutiérrez Nágera.
CARTA a… las mujeres con derechos.
COSAS DE GARIPIL: VI relato del libro titulado Letanías.
Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.
Volveremos a encontrarnos en el próximo número.
María Jesús Sánchez Oliva.
Seguidores de Honor:
Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.
Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.
LA VITRINA
Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido.
Mi título: Pan y rosas para Katrina
Mi autora: Gema Juárezz Quesada
Sinopsis:
Clara Zetkin se prepara para subir al atril y dar su discurso. Llega de América, donde ha conocido de mano de Rose la historia valiente que protagonizaron
aquellas mujeres. Lleva siendo sindicalista de las Obreras de la Confección durante años, y al escuchar las noticias, no pudo evitar viajar para conocer
de primera mano tanta valentía. Subida al atril, comenzó a narrar la historia de Katrina, y cómo aquellas mujeres valientes dieron su vida a cambio de
sus ideales. Era el comienzo para un nuevo reto, conseguir plenamente los mismos derechos que el hombre, incluido el derecho al voto.
Mujeres de todo el mundo se unirían en un nuevo canto. Al finalizar, hizo su propuesta, que aquel ocho de marzo de 1908 se convirtiera en una fecha señalada,
y se transmitiera de generación tras generación para que fuera recordada por todas las mujeres. Aquel día sería llamado “Día internacional de la mujer”
que más tarde se recordaría como “ El Día de la mujer Trabajadora”.
Si abres mis hojas, abriré tus ojos
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS
Pregunta de febrero:
Entre el 14 y 17 de febrero de 1941 (acaban de cumplirse 85 años) se produjo en Santander un incendio que además de cobrarse muchas vidas y destruir muchas viviendas y muchos negocios, cambió para siempre el centro de la ciudad. ¿Qué nombre le dieron los santanderinos a este gran incendio y por qué? A pensar.
Solución:
Este incendio fue bautizado por los santanderinos con el nombre del Andaluz porque empezó en la calle Cádiz y terminó en la calle Sevilla.
Información:
Ha habido tres respuestas pero ninguna acertada.
Pregunta de marzo:
La primera mujer que obtuvo un título universitario en 1678 fue Elena Lucrecia Cornaro Piscopia, pero ¿llegó a ejercer su título, sí o no?
María Jesús
MESA CAMILLA
Primeras damas
Las primeras damas son las esposas de los jefes de Estado, presidentes de gobierno, primeros ministros y reyes cuyo trabajo consiste en acompañar a sus esposos en importantes actos oficiales y representarlos personalmente en asuntos filantrópicos, sociales, culturales, artísticos, etc. ¿Pero por qué se me ocurre a mí pensar hoy en estas mujeres si ni siquiera conozco los nombres de la mayoría? Pues la culpa es de la campaña electoral previa a los comicios del domingo 15 de marzo. Desde hace muchos años tengo por costumbre no abrir periódicos durante esos días y no conectar ni la radio ni el televisor. Votar, voto teniendo en cuenta lo que han hecho nuestros políticos, no por lo que prometan hacer, y de paso me recupero del cansancio que produce el aguantarlos de campaña toda la legislatura. Al volver a la normalidad he abierto algunos periódicos de atrás y todavía no salgo de mi asombro con la primera noticia que me he encontrado. Mientras que el Trump de los lereles se crece matando inocentes, destruyendo instalaciones importantes, provocando el exilio de familias enteras y desencadenando todas las miserias que desencadenan las guerras y cuyas víctimas más vulnerables son los niños, su esposa, que además es hija y es madre, tiene la desfachatez de plantarse, vestida de marca y bien escoltada, en la ONU donde presidió una sesión del Consejo de Seguridad que aprovechó para comunicarle al mundo su gran deseo: que los niños vivan en paz, porque son el futuro, porque tienen derecho, porque debemos protegerlos. ¿pero cabe mayor desvergüenza en una persona? ¿Cómo se atreve a decir esto mientras su marido disfruta matándolos? ¿De dónde saca valor para burlarse de la dignidad, del respeto, de la empatía y reírse de las víctimas? Ni juntándose los epítetos de todas las lenguas serían capaces de calificarla con acierto. En español solo se la podría retratar con eso de “Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión”. Usted, doña Melania, puede presumir de ser la primera dama de los Estados Unidos porque desgraciadamente lo es, pero para las mujeres de su país es la más rastrera de todas, la más impresentable para las mujeres de los cinco continentes y la mayor de las vergüenzas para todas las primeras damas.
María Jesús
23-III-2026
CAJÓN DE SASTRE
Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, la primera mujer que obtuvo una licenciatura universitaria: se graduó en filosofía en 1678.
En el curso de la historia, las mujeres han tenido que luchar para poder acceder a derechos que hoy consideramos básicos, como el voto, el divorcio y la educación. Algunas de ellas fueron pioneras, como Elena Lucrezia Cornaro Piscopia. La historia de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia representa un hito fundamental en la lucha de las mujeres por el acceso a la educación superior. En una época en la que las universidades se erigían como bastiones de dominio masculino y las mujeres estaban excluidas sistemáticamente de los estudios avanzados, esta erudita veneciana logró lo impensable: doctorarse en filosofía por la Universidad de Padua en 1678.
Orígenes y entorno familiar
Elena Lucrezia nació el 5 de junio de 1646 en el palacio familiar de San Luca, en Venecia, en el seno de una familia noble, aunque no aristocrática en sentido estricto.
Su padre, Giovanni Battista Cornaro Piscopia, había comprado el título de procurador de San Marco, uno de los cargos más prestigiosos de la República de Venecia, lo que garantizaba a sus hijos un acceso privilegiado a la vida pública y cultural de la ciudad. Su madre, Zanetta Boni, era de origen humilde. Aunque no se casó con Giovanni Battista hasta después del nacimiento de varios de sus hijos, Elena fue reconocida oficialmente y criada con los mismos derechos que los demás.
Desde su niñez, Elena mostró un talento excepcional para el estudio, que su padre supo reconocer y fomentar. En una época en que la educación femenina se limitaba a la formación doméstica o religiosa, ella recibió clases privadas de algunos de los mejores intelectuales de Venecia. Estudió griego, latín, hebreo, español, francés y árabe, así como matemáticas, astronomía, música, lógica y filosofía.
Una vocación intelectual temprana
A los siete años, Elena Lucrezia Cornaro Piscopia ya traducía textos clásicos y dominaba el latín con fluidez. Esta capacidad natural la hizo destacar entre sus coetáneos. Su formación humanística se reforzó con estudios científicos, algo inusual incluso entre los varones nobles de la época. Entre sus tutores, figuraron personalidades como el sacerdote Giovanni Fabris y el helenista Giovanni Valier, quienes la guiaron en sus estudios filológicos y filosóficos.
A partir de 1665, comenzó a adquirir notoriedad en los círculos académicos de Venecia y Padua por sus disputas filosóficas y sus intervenciones públicas, en las que defendía tesis escolásticas y platónicas con una soltura que causaba admiración. Su fama trascendió las fronteras de la República de Venecia y llegó a oídos de numerosos estudiosos europeos, que intercambiaron correspondencia con ella.
El camino hacia el doctorado
En 1677, su tutor Valier, que ya era obispo y más tarde sería nombrado cardenal, presentó su candidatura para obtener el doctorado en teología en la Universidad de Padua, una de las más prestigiosas de Europa. Sin embargo, el patriarca de Venecia, cardenal Gregorio Barbarigo, se opuso de manera tajante. Para ello, argumentó que no era decoroso que una mujer ejerciera un papel público como el de doctora en teología. Esta negativa, motivada por prejuicios sexistas y religiosos, puso de manifiesto las limitaciones estructurales a las que se enfrentaban incluso las mujeres más brillantes.
Tras una serie de negociaciones tensas y prolongadas, por fin se autorizó a Elena a obtener el doctorado, pero no en teología, sino en filosofía. Aunque este campo también estaba reservado a los varones, se consideraba menos ligado a la autoridad eclesiástica.
La ceremonia de graduación
El 25 de junio de 1678, Elena Lucrezia Cornaro Piscopia se convirtió en la primera mujer en la historia en recibir un título universitario, concretamente el doctorado en filosofía. La ceremonia tuvo lugar en el Aula Magna del Palazzo del Bo, sede histórica de la Universidad de Padua. El acontecimiento atrajo a una gran multitud de estudiantes, profesores, senadores venecianos y autoridades eclesiásticas.
Durante el acto, Elena defendió con brillantez una disertación en latín sobre diversas cuestiones filosóficas y lógicas. Según los testigos, su intervención fue tan impecable que recibió la ovación de pie por los asistentes, quienes reconocieron la magnitud del momento histórico que presenciaban.
Al final de la ceremonia, se le colocó la corona de laurel en la cabeza, símbolo del conocimiento y la dignidad académica, mientras se entonaban himnos de alabanza. Se le entregó también el anillo doctoral, el libro y el manto que la identificaban como doctora. Desde ese instante, Elena Cornaro pasó a formar parte del selecto grupo de intelectuales reconocidos de forma oficial por una universidad europea, algo sin precedentes, hasta entonces, para una mujer.
Una vida consagrada al saber
Tras obtener el título, Elena no ocupó cargos docentes, como tampoco lo hicieron muchas otras mujeres doctas de su época, en parte porque no se les permitía y en parte por sus propias decisiones personales. En su caso, eligió llevar una vida de estudio, devoción religiosa y servicio a los pobres. Fue oblata benedictina, aunque sin profesar votos formales, lo que le permitió vivir en el mundo mientras se dedicaba a actividades piadosas y académicas.
Compuso tratados filosóficos, textos teológicos y traducciones, aunque muchas de sus obras no se han conservado. También fue una consumada música. Además de tocar el clavicémbalo, el arpa y el violín, compuso piezas sacras. Fue miembro de varias academias intelectuales, como la Accademia dei Ricovrati de Padua, en la que participó activamente con discursos en griego y latín.
Murió el 26 de julio de 1684 en Padua, con solo 38 años, a causa de una tuberculosis. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de Santa Giustina, donde aún hoy se conserva su tumba con una inscripción que recuerda su legado. En el epitafio se lee: “Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, mujer doctísima, gloria de su sexo.
Un legado duradero
La figura de Elena Cornaro marcó el inicio de una lenta, pero irreversible transformación. Aunque su caso siguió siendo una excepción, durante siglos se la citó como ejemplo de sabiduría femenina y prueba de que el talento intelectual no está condicionado por el género.
En la actualidad, es un referente ineludible en los estudios de historia de la educación y de género. La Universidad de Padua, en su octavo centenario, le ha rendido homenaje con monumentos, publicaciones y actividades conmemorativas. Su retrato adorna diversas salas académicas, mientras que su nombre figura entre las personalidades más ilustres de la historia cultural de Europa. La vida de Elena Cornaro demuestra que, incluso en contextos de profunda adversidad, la inteligencia y la determinación pueden abrir caminos antes inimaginables.
EL ÁLBUM DE LA LENGUA
Uso del punto y coma
El signo del punto y coma (;) suele generar dudas a la hora de utilizarlo, pues es el de aplicación más subjetiva, por lo que a continuación se ofrecen unas orientaciones sobre su uso adecuado.
1. Plural de punto y coma
El nombre de este signo de puntuación es punto y coma, cuyo plural es puntos y coma, aunque también es posible mantener la denominación invariable (los punto y coma), según el Diccionario panhispánico de dudas.
2. En enumeraciones complejas
El punto y coma se emplea para separar los miembros de enumeraciones que presentan de por sí comas. Así pues, mientras que en la enumeración «Habló con el presidente, la vicepresidenta y varios ministros» se usa coma porque los elementos son sencillos, en el siguiente caso se utiliza punto y coma: «Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta, que tenía muchos compromisos, y varios ministros, a los que fue viendo a lo largo del día». Se mantienen los puntos y coma aunque solo presente puntuación interna uno de los miembros: «Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta, y varios ministros».
Ante el último miembro de la enumeración (el que se introduce con y), puede usarse un punto y coma también, pero se recomienda una coma en su lugar.
3. En enumeraciones en lista
También separa los miembros de enumeraciones dispuestas en forma de lista cuando los miembros tienen cierta complejidad, pero no funcionan como enunciados autónomos con pleno sentido. Cada miembro se escribe en minúscula y el último se cierra con punto:
Las opciones son variadas:
— irnos ya a la playa;
— llamar para ver si van a acompañarnos;
— preguntar si alguien sabe algo.
4. Con pero, mas y aunque
Ante las conjunciones pero, mas y aunque se recurre al punto y coma cuando la oración que sigue no es ni demasiado corta (se usa la coma) ni demasiado larga (se utiliza el punto): «La próxima actividad será la pintura; pero, de momento, hay que esperar pacientemente aquí hasta el siguiente turno».
5. En oraciones yuxtapuestas
El punto y coma puede vincular dos oraciones o segmentos que mantienen una relación de sentido. Dicha relación no es ni muy fuerte (aparecería en su lugar una coma) ni muy débil (se recurriría al punto): «Volvió y no dijo nada; probablemente, tuvo un mal día».
Recomendación de la FUNDÉUM
LA BUTACA
¿A quién pertenece el rostro de la Estatua de La Libertad?
La vida de Isabella Boyer es como una novela emocionante. Nació en París, en una familia de un chef pastelero africano y una madre inglesa. Su nombre era Isabella, un nombre hermoso que debería haber sido la base de un hermoso destino. Rápidamente quedó claro que la naturaleza le dio a Isabella una belleza especial.
A los 20 años, se casa con el fabricante de máquinas de coser Isaac Singer, de 50 años, y después de su muerte se convierte en la mujer más rica del país. Y no me extraña que fuera elegida como modelo para la Estatua de la Libertad, porque encarna el sueño americano hecho realidad.
Después de quedar viuda, Isabella comenzó a viajar por el mundo, buscando nuevos conocimientos y desafíos emocionantes, demasiado joven para ser enterrada bajo ropa de luto.
Se volvió a casar con el violinista holandés Victor Robstett, que es una celebridad mundial y un conde, por lo que Isabella también se convierte en condesa. Pronto Isabella se convierte en la estrella de las salas de exposición en América y Europa, y está invitada a todos los eventos mundiales. En uno de ellos conoció al famoso escultor francés Frederick Bartoldi. Bartoldi estaba muy impresionado por su viaje a los Estados Unidos, por el tamaño del país, por sus recursos naturales, por la población de allí, y ya había aceptado la propuesta de crear una estatua que simbolizara la independencia de los Estados Unidos. Se suponía que la escultura iba a ser un regalo de Francia en honor al centenario de la independencia del país. Así nació la idea de una estatua gigante representando a una mujer sosteniendo una antorcha en una mano y placas en la otra, con la fecha de aprobación de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.
Bartoldi quedó tan impresionado viendo la cara de Isabella que decidió usarla como modelo para su escultura. Por lo tanto, en la isla Bedlow en el golfo de Nueva York, la Estatua de la Libertad fue erigida con la figura de una diosa antigua, pero con el rostro de Isabella Boyer.
Isabella se casa por tercera vez, a los 50 años, con Paul Sohege, un famoso coleccionista de arte.
Murió en París en 1904 a los 62 años. Ella está enterrada en el cementerio Passy.
Pero la estatua con su cara sigue elevándose sobre Bedlow Island, simbolizando el primer orgullo de Estados Unidos, la libertad.
EL MIRADOR DE LA POESÍA
Hoy recibimos la primavera con un hermoso poema del poeta mexicano, ya fallecido, Manuel Gutiérrez Nájera.
MARIPOSAS
Ora blancas cual copos de nieve,
ora negras, azules o rojas,
en miríadas esmaltan el aire
y en los pétalos frescos retozan.
Leves saltan del cáliz abierto,
como prófugas almas de rosas
y con gracia gentil se columpian
en sus verdes hamacas de hojas.
Una chispa de luz les da vida
y una gota al caer las ahoga;
aparecen al claro del día,
y ya muertas las halla la sombra.
¿Quién conoce sus nidos ocultos?
¿En qué sitio de noche reposan?
¡Las coquetas no tienen morada!...
¡Las volubles no tienen alcoba!...
Nacen, aman, y brillan y mueren.
En el aire, al morir se transforman,
y se van sin dejarnos su huella,
cual de tenue llovizna las gotas.
Tal vez unas en flores se truecan,
y llamadas al cielo las otras,
con millones de alitas compactas
el arco iris espléndido forman.
Vagabundas, ¿en dónde está el nido?
Sulanita, ¿qué harén te aprisiona?
¿A qué amante prefieres, coqueta?
¿En qué tumbas dormís, mariposas?
¡Así vuelan y pasan y expiran
las quimeras de amor y de gloria,
esas alas brillantes del alma,
ora blancas, azules o rojas!
¿Quién conoce en qué sitio os perdisteis,
ilusiones que sois mariposas?
¡Cuán ligero voló vuestro enjambre
al caer en el alma la sombra!
Tú, la blanca, ¿por qué ya no vienes?
¿No eres fresco azahar de mi novia?
Te formé con un grumo del cirio
que de niño llevé a la parroquia;
eres casta, creyente, sencilla,
y al posarte temblando en mi boca
murmurabas, heraldo de goces,
"¡Ya está cerca tu noche de bodas!"
¡Ya no viene la blanca la buena!
¡Ya no viene tampoco la roja,
la que en sangre teñí, beso vivo,
al morder unos labios de rosa!
Ni la azul que me dijo: ¡poeta!
¡Ni la de oro, promesa de gloria!
¡Es de noche... ya no hay mariposas!
¡Ha caído la tarde en el alma!
Encended ese cirio amarillo...
¡Las que tienen las alas muy negras
Ya vendrán en tumulto las otras,
y se acercan en fúnebre ronda!
¡Compañeras, la pieza está sola!
Si por mi alma os habéis enlutado,
¡Venid pronto, venid mariposas!
21-III-2026
Poesía es sentir hondo, pensar derecho y hablar cantando
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