Periódico publicado en su blog cada fin de mes por María Jesús Sánchez Oliva “Premio Tiflos 1996 y 2013”. Secciones: Portada. La Vitrina (libros). Mesa camilla (opinión). Cajón de Sastre El Álbum de la Lengua La Butaca (noticias positivas). Carta a… Cosas de Garipil (espacio de María Jesús). Y ya que has venido, entra en mi mercadillo. http://palabrascatetas.blogspot.com/
sábado, 2 de mayo de 2026
PORTADA
Queridos lectores: Acaba de salir el número 135 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.
NOTA IMPORTANTE
A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”.
LO MÁS DESTACADO DE ABRIL
LA VITRINA: Autor del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura: Federico Bianchini.
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Solución a la pregunta de marzo, información de las respuestas y pregunta de abril.
MESA CAMILLA: Última entrada de abril en Salamanca RTV Al Día.
CAJÓN DE SASTRE: Testimonios que nunca deben olvidarse para no repetirse.
EL ÁLBUM DE LA Lengua: Algunos de los errores del verbo haber que con más frecuencia cometemos.
LA BUTACA: ¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año? Aquí la respuesta.
EL MIRADOR DE LA POESÍA: Soneto a Cristo crucificado (poema atribuido a Santa Teresa).
CARTA a… Esther Muñoz (portavoz en el Congreso del PP).
COSAS DE GARIPIL: VII relato del libro titulado Letanías.
Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.
Volveremos a encontrarnos en el próximo número.
María Jesús Sánchez Oliva.
Seguidores de Honor:
Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.
Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.
LA VITRINA
Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido.
Título: Tu nombre no es tu nombre
Autor: Bianchini, Federico
Reseña: En el año 2000, un juez citó a la protagonista de este libro para decirle que su nombre no era Mercedes Landa, como ella había creído siempre, sino Claudia Poblete Hlaczik. Y que las personas que la habían criado no eran sus padres, sino sus secuestradores. Sus verdaderos padres , dos jóvenes militantes de izquierdas, habían sido torturados y desaparecidos en 1978, durante la dictadura argentina. Y ella con solo ocho meses, fue entregada a una familia de militares para que la criase como a una hija propia.
Si abres mis hojas, abriré tus ojos
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS
Pregunta de marzo:
La primera mujer que obtuvo un título universitario en 1678 fue Elena Lucrecia Cornaro Piscopia, pero ¿llegó a ejercer su título, sí o no?
Respuesta: No.
Información: No ha habido respuestas.
Pregunta de abril:
El día 23, como cada año en esta fecha, el nuevo Premio Cervantes, recogió su galardón en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares de mano de los reyes. ¿A quién podemos felicitar?
María Jesús
CAJÓN DE SASTRE
Memoria histórica
NATALIA JUNQUERA
Madrid - 07 ABR 2026
El 3 de agosto de 1939, el coronel Manuel Cascón, de 44 años, escribe su
última carta: “Queridísima madre, hermanas y sobrinos: Ha llegado la hora
fatal para ustedes, pues para mí es la redención de tantas miserias. No hay
necesidad de que a su ánimo pretenda convencer que no he sido ni un
asesino, ni un ladrón, ni un inductor. No he sido más que un buen militar,
que por esto me quedé aquí, habiéndome podido marchar, y por ello les pido
perdón, pues es el último disgusto que les doy. Dios sabe perfectamente lo
que he sido y lo que soy, limpio de toda bajeza y con un amor a los míos
tan grande que es imposible manifestárselo...”.
Dos días después, a las 20 horas, el médico asignado reconoce el cadáver,
que presenta “heridas de pequeño proyectil en cabeza y tórax”. El coronel,
último responsable de la aviación militar republicana, viste uniforme de
gala. Deseó estrenarlo ese día. También se negó a que le vendaran los ojos
porque quería mirar de frente a los militares sublevados que lo habían
obligado a limpiar letrinas, a los traidores que le habían detenido y
condenado a muerte por el delito que solo ellos habían cometido,
“rebelión”. Previamente, intuyendo la inminencia del final, Cascón se había
hecho tomar una fotografía para los suyos, la misma que, casi nueve décadas
después, corona la mesa del salón de su sobrino.
Jurista retirado, Juan José Aparicio Cascón, de 95 años, envió al
historiador Ángel Viñas las memorias de su familia con la ilusión de que
pudieran formar parte de un libro. Se está quedando ciego, así que en lugar
de escribir, grabó decenas de audios en los que daba cuenta de toda la
información que había recopilado sobre sus parientes represaliados. Viñas
explica que entonces estaba rematando otras tres investigaciones, y en su
prolífica obra no había “ningún libro parecido”. Empezó en los setenta,
indagando en las relaciones económicas entre Alemania y España durante la
Guerra Civil, es decir, en la ayuda de Hitler a Franco; los verdaderos
motivos de la contienda, el oro de Moscú y los papeles de Negrín; el pacto
con EE UU; los sobornos británicos… Si con 85 años se animó a firmar mano a
mano con Aparicio Cascón El doloroso camino de una familia de Ciudad
Rodrigo. República, guerra, dictadura, editado por la Universidad de
Salamanca, es decir, a fundir en un volumen de 202 páginas la Historia con
mayúsculas y la historia personal de “una familia machacada”, fue porque la
primera vez que supo de las circunstancias de la muerte del coronel Cascón
se le saltaron las lágrimas. Y no es una forma de hablar, porque, al
explicarlo, vuelve a emocionarse: “Pudo huir con sus compañeros y no lo
hizo porque había jurado ser leal a la República. Me impresionó que se
vistiera con el uniforme de gala para colocarse frente al pelotón de
fusilamiento. No todo el mundo muere así. Decidí hacer este libro por amor
a la verdad, por amor a la historia, y aunque suene ridículo, por amor a
España, a la mejor España. Para que este país sepa quiénes fueron los
mejores españoles”.
En su casa de Madrid, Cascón Aparicio abre un maletín donde guarda el
tesoro triste de su familia: cartas de despedida, fotografías de los
asesinados, consejos de guerra. El coronel no es la única víctima. “A mi
padre, Eduardo Aparicio Fernández, fueron a buscarlo el 15 de diciembre de
1936. Acababa de llegar del banco y estábamos comiendo. Aparecieron dos
personas que se identificaron como policías y le dijeron: ‘Tiene que
acompañarnos para hacer unas declaraciones en el Ayuntamiento’. Fue la
última vez que lo vimos. Yo tenía seis años y mi hermana Lely, nueve”.
Eduardo Aparicio no pertenecía a ningún partido político y dirigía una
oficina bancaria en Ciudad Rodrigo (Salamanca). Cuando se lo llevaron
detenido, ya habían fusilado “al primo Manolo”, es decir, a Manuel Martín
Cascón, alcalde de la localidad, quien antes de ser ejecutado también
escribió emocionantes cartas de despedida. “Querido primo Eduardo: se
celebró el Consejo de Guerra y ya sabes el fatal resultado. No os apartáis
un momento de mi imaginación, mi pobrecita madre, ¡mis hijos! ¿Qué será de
ellos? Todos, todos me atormentáis con vuestro recuerdo...“; “Queridísimo
hermano Avelino: Ocultad a mi madre el sacrificio de mi vida hasta sus
últimos momentos; sé que le costará la vida y solamente su recuerdo me
ahoga y destroza el corazón. ¿Por qué habrá hombres tan malos? El notario
Martín López tiene instrucciones que con más calma redacté. No obstante, en
estos momentos, conservo el ánimo tan sereno como mi conciencia limpia...“.
Manuel Martín Gascón fue fusilado el 30 de agosto de 1936, tras un consejo
de guerra que condenó a muerte a todos los miembros de la corporación
municipal, salvo a dos que también fueron asesinados en el traslado de
Salamanca a Burgos. A Eduardo Aparicio y Avelino Martín Gascón los
asesinaron el 16 de diciembre. El notario al que el alcalde se refería en
su carta era José Martín López, padre de la escritora Carmen Martín Gaite.
Los sublevados tomaron Ciudad Rodrigo el 20 de julio de 1936. A los
registros, multas y detenciones se sucedieron las ejecuciones
extrajudiciales y por consejo de guerra. “A mi padre y a los seis que
detuvieron con él”, relata Aparicio Cascón, “los llevaron a la prisión de
partido, que hoy es una residencia de ancianos. Estuvieron allí hasta
aproximadamente las dos de la madrugada, cuando los trasladaron a una finca
llamada La Rábida para matarlos. Los asesinos los dejaron allí hasta que a
la mañana siguiente pasó un pastor y le obligaron a enterrarlos en una fosa
común. La familia de mi padre se había unido al autodenominado alzamiento
con bastante entusiasmo. Creo que la mayor tragedia de los hermanos y
amigos de mi padre fue constatar la crueldad de la represión viviéndola en
su propia familia. Al enterarse de dónde estaba enterrado, consiguieron una
autorización verbal para exhumar el cadáver y llevarlo al cementerio de
Béjar. Salieron en el camión de un transportista cargado de muebles y les
acompañó un carrero de la fábrica de mis tíos. Fue él quien sacó el cadáver
de la fosa. Me contó que era el segundo, que estaban enterrados todos
juntos, con varios impactos de bala en el pecho y el tiro de gracia en la
cabeza. El hijo del transportista me explicó que su padre lo pasó muy mal,
ya que tuvo que limpiar el cadáver para poder ver la cara y reconocerlo.
Enfermó a consecuencia del impacto que le produjo”.
La familia “bien conectada” se movió y llegó, indirectamente, relata Viñas,
hasta el “arrogante jefe de la autodenominada España nacional, el
Generalísimo Francisco Franco”, cuyo telegrama encabeza el expediente de
pseudoinvestigación que se inició el 2 de enero de 1937 para que un juez
militar instruyera “diligencias previas de averiguación de las causas de la
desaparición de Eduardo Aparicio”. En el colmo del cinismo, las fuerzas que
lo habían pasado por las armas, sin juicio ni sentencia, investigaban su
desaparición cuando ya la propia familia había recibido autorización verbal
para exhumar el cadáver. Se tomó declaración al capitán de carabineros,
quien lo mandó detener, dijo, “por referencias de ser contrario al glorioso
Movimiento Nacional”, y al director de la cárcel, que aseguró que había
sido puesto en libertad y desde entonces no habían tenido más noticia suya.
El expediente se cerró sin señalar culpable alguno. Después de todo, las
ejecuciones extrajudiciales eran entonces, explica Viñas, un “método
habitual”.
Los juicios tampoco implicaban, ni mucho menos, mayores garantías. El
historiador recuerda cómo se le revolvieron “las tripas” al leer el manual
que había escrito el general Felipe Acedo Colunga, fiscal jefe del Ejército
de Ocupación, para retorcer el derecho y construir una “justicia de
exterminio”. Acedo Colunga se inspiró en la Inquisición y asumió las tesis
del derecho nazi para condenar a muerte a miles de personas “no por lo que
habían hecho, sino por lo que eran y pensaban”. En el documento de
instrucciones jurídicas para el nuevo Régimen habla expresamente de la
necesidad de realizar una “depuración despojada de todo sentimiento de
piedad” para “eliminar a todos los que no estén identificados espiritual y
materialmente con el Movimiento”.
El consejo de guerra del coronel Cascón, celebrado el 20 de julio de 1939,
relata que “al iniciarse en España el Glorioso Movimiento Nacional fundado
en el patriótico e imperativo deber de salvarla”, el procesado, “lejos de
prestar su colaboración a la causa de la verdadera España, prestó adhesión
y acatamiento al régimen rojo, sirviendo a sus órdenes”. El ministerio
fiscal declaró: “Debió de dejar de cumplir las órdenes y en su actuación se
aprecia típicamente un delito de rebelión militar”. Viñas apostilla:
“Afirma el ladrón que todos son de su condición”. La sentencia,
condenándole a muerte, se dio a conocer ese mismo día. “No fue un caso de
justicia, sino de venganza”, añade el historiador. “Y es representativo de
lo que hoy muchos, quizá demasiados, quieren olvidar al servicio de las
estrategias de embaucamiento y desfiguración de la República, de sus
servidores y de la Guerra Civil”.
Cuando lo mataron, el coronel tenía 44 años y una novia, María, con la que
pensaba casarse. “Mucho tiempo después”, explica Aparicio Cascón, “mi
hermana, mi prima Eloísa y la hija de esta la visitaron en su casa de
Madrid. La guerra había sido durísima para ella. A su hermano, que
pertenecía al bando sublevado, lo mataron los republicanos. Y a su
prometido, lo fusilaron los vencedores”. En la carta de despedida que le
escribió cuando ya estaba condenado a muerte, Manuel Cascón le pidió que
hiciera “todo lo posible para ser feliz”. “María le contó a mi familia que
guardaba todas las cartas de Manolo y que deseaba que la enterraran con
ellas”.
Una vez perdida la guerra, el coronel cumplió las últimas órdenes: entregar
a los vencedores 100 aviones del ejército republicano. Ese dato aún indigna
a Aparicio Cascón. Mientras el historiador solo habla con “admiración” del
coraje y la lealtad del militar, al sobrino se le mezclan los sentimientos
y junto al orgullo —“era un tipo muy especial, inteligente, deportista, con
amigos en la Institución Libre de Enseñanza, seis veces condecorado, entre
otras, con la medalla al sufrimiento por la patria en 1927″— aparece la
rabia: “Tenía un avión a su disposición para marcharse, la oportunidad de
vivir. Sus compañeros le insistieron en que huyera, le advirtieron de que
lo matarían. Las Navidades anteriores, su hermano Pedro, militar como él,
viajó a Madrid para decirle que la guerra estaba prácticamente perdida y
pedirle que se fuera con él. No hubo manera de convencerlo. Pedro llegó
finalmente a Francia a pie y en Marsella logró coger un barco hacia a
África antes de que estallase la II Guerra Mundial. Llegó a Camerún con un
pequeño maletín que contenía unas mudas y un ejemplar de El Quijote.
Durante la travesía se enteró de que su hermano había sido fusilado”.
“Es un drama específico”, explica Aparicio Cascón, “pero con elementos
comunes a los que vivieron miles y miles de familias. La mía logró salir
adelante, pero pienso en todas las que se quedaron por el camino. Creo que
es importante que la gente joven se dé cuenta de lo que supuso la guerra”.
Ahí coincide al cien por cien con Viñas, que le ha ayudado a mezclar la
Historia con la historia, la tragedia con el ejemplo. Del libro conjunto ha
surgido algo más. “Se puede hacer amigos nuevos pasados los 90 años”,
celebra Juan José. “Estoy muy agradecido a Ángel”.
EL ÁLBUM DE LA LENGUA
Los errores que más cometemos con el verbo haber
El verbo haber es uno de los más usados. Por eso, seguramente, es con el que más y mayores errores cometemos, tanto al hablar como al escribir. Su situación es muy compleja. Puede funcionar como principal y como auxiliar y, a la vez, puede acompañar incluso a dos verbos al mismo tiempo. Esto, sin duda, puede generar mucha confusión.
En primer lugar, haber, como verbo auxiliar, se emplea para formar los tiempos compuestos. Para ello, se combinan todas las formas simples de haber con el participio terminado en -o del verbo que se esté conjugando: ha comprado, hemos querido, había venido.
Aquí viene uno de los primeros errores, que es usar la forma habemos, arcaica, para formar la primera persona del plural.
❌ Habemos visto a tu hermano.
✅ Hemos visto a tu hermano.
Su otro uso, como verbo principal es, a la vez, impersonal. Es decir, es un verbo que se emplea generalmente en la tercera persona de singular y, en este caso, denota la presencia o existencia de algo, como en la frase "hay pan".
En este caso, los errores son tratar de hacer una concordancia entre el verbo y el sujeto que no tiene cabida. "Es complejo pensar en que un verbo no se pueda pluralizar, siendo que acompaña a un sujeto en plural, pero en este caso, es un error,.
❌ Habían varias niñas.
✅ Había varias niñas.
Recientemente, en uno de esos mensajes que se hacen virales, el verbo haber aparecía con este error:
❌ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrán señales.
✅ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrá señales.
Con el uso impersonal del verbo haber en presente también aparecen errores en el modo de escribirlo. Se han visto "ay", "hai" o "ahí" donde se escribiría "hay". Una frase clásica que se suele enseñar para diferenciar el cómo suena de cómo se escribe es la siguiente:
Ahí hay un hombre que dice ¡ay!
Ahí - adverbio de lugar.
Hay – la forma impersonal del verbo haber en presente.
¡Ay! – interjección para expresar muchos y diversos ánimos, desde dolor hasta alegría.
El cuarto de los errores con este verbo es quizás el más curioso y bastante repetido y nace por una confusión en la pronunciación. Veamos.
❌ Haber si nos vemos.
✅ A ver si nos vemos.
En este caso, se confunde el verbo auxiliar en infinitivo, haber, con la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver.
LA BUTACA
¿Por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año?
Seguramente te has fijado que, a diferencia de la Navidad (que siempre es el 25 de diciembre), la Semana Santa parece "moverse" en el calendario. ¿A qué se debe esto? Aquí te lo explicamos de forma sencilla y veraz.
1. Todo empieza con la Luna
La Iglesia determinó desde sus primeros siglos (especialmente en el Concilio de Nicea, año 325) que la Pascua de Resurrección se celebrara siguiendo el ciclo lunar.
La regla es esta: La Pascua es el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera en el hemisferio norte.
2. La conexión con la Pascua Judía
Jesús celebró la Última Cena durante la Pascua Judía (Pésaj). Los judíos se rigen por un calendario lunar. Al celebrar nosotros la Resurrección, mantenemos esa conexión histórica y bíblica con el calendario que marcaba las fiestas en tiempos de Nuestro Señor.
3. El Equinoccio de Primavera
Para fijar la fecha, la Iglesia toma como referencia el 21 de marzo (equinoccio de primavera).
Si la luna llena cae un 21 de marzo y es sábado, la Pascua es el día siguiente.
Si la luna llena fue justo antes del 21 de marzo, tenemos que esperar a la siguiente luna llena (que ocurre unos 28 días después).
Por eso, la Semana Santa siempre oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
Desde Badajoz (España) envió para 30 días Cristina.
EL MIRADOR DE LA POESÍA
Viernes Santo. 3-IV-2026. Fecha ideal para recordar un poema atribuido a Santa Teresa.
SONETO A CRISTO CRUCIFICADO
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
Poesía es sentir hondo, pensar derecho y hablar cantando
CARTA A...
10-IV-2026
Esther Muñoz (portavoz del PP).
Me gustaría dedicarle estas líneas para felicitarla. Es lo que suelo hacer cada mes con el personaje que toca. Pero en esta ocasión tengo que hacerlo para todo lo contrario.
Hace unos días, espero que lo recuerde aunque no lo lamente, un soldado español, desplegado como Casco Azul de la ONU en el Líbano, fue capturado y retenido ilegalmente
durante una hora por el Ejército de Israel. Fue víctima de comportamientos
agresivos y violentos, según ha denunciado el Ministerio de Defensa. Bien, pues como su partido es muy patriota y muy del Ejército salvo si le dan a elegir entre el de España o el de Israel, usted, ni corta ni perezosa, soltó en el Congreso: “Fue durante una hora. Yo, por las fechas se entiende que regresaba de las vacaciones de Semana Santa, he estado en controles de tráfico que me han tenido bastante más tiempo retenida”.
Su frivolidad no sorprende. Es lo que puede esperarse de usted. Si mal no recuerdo, hace un año tuiteó: “Otro año que voy a votar a Israel en Eurovisión sin haber escuchado la canción”. Sobran los comentarios.
María Jesús.
COSAS DE GARIPIL
¡Hola!: Desconecta el televisor, deja el móvil donde ni lo veas ni lo oigas, siéntate en tu sillón favorito, cierra los ojos y permíteme que te lea el séptimo relato de Letanías en lo que el sueño te manda a la cama para recuperar las fuerzas perdidas durante el día.
Réquiem por un inocente
Las campanas de aquel pueblo no tañían, hablaban. Cuando tocaban a fiesta, decían: “¡Venid, venid!” “¡Venid, venid…!” Cuando pedían auxilio, gritaban: “¡Corred, corred!” “¡Corred, corred…!” Aquella malvada mañana musitaban: "Aaadiósss, aaadiósss, aaadiósss..." porque doblaban a muerte, porque llamaban a entierro. Y su voz las¬timera metió al pueblo en la iglesia tras un ataúd blanco que los niños llevaban a hombros. El obispo salió al altar revestido para oficiar.
—Lo hemos llamado para enterrar a un niño, —dijo el párroco entre suspiros.
—Lo hemos llamado para enterrar a un pueblo, —dijeron los monaguillos decepcionados.
El obispo miró de frente, a derecha y a izquierda, para medir las heridas de aquellos corazones, para concretar los gramos y la clase de bálsamo que necesitaban, y vio ojos sin lágrimas para seguir llorando, coronas y coronas, mu¬chas coronas de azucenas desesperadas, y en el palco prin¬cipal una compungida representación oficial. El dolor era grande, inmensamente grande, tan grande que el ritual de siempre, en lugar de menguarlo, lo crecería. Las muletas de la fe se le doblan al hombre cuando la compleja sinrazón le arranca de raíz las piernas que le sostienen.
El obispo tenía experiencia para saberlo, mucha experiencia. Era absurdo hablarle a un ciego de luz, era absurdo hablarle a un cautivo de libertad, lo positivo era enseñarle a ver sin ojos, enseñarle a volar sin alas. Cogió, pues, los primeros salmos de la misa, el sermón, los responsos finales... y se los guardó debajo del solideo. Les contaría un cuento, un cuento maravilloso, aquel del niño que en su carita de nácar tenía ojos de espejo, y era tan de¬licado, tan frágil, que cuando sus vecinos, parientes y amigos se miraban en ellos, su corazón se empañaba con sus penas, desdichas y temores, y tanto los amaba, tanto su¬fría por ellos, que, una madrugada, cuando todos dormían, se convirtió en ruiseñor y se fue al cielo, y desde allí tocaba una flauta mágica para tornar en sonrisa sus lágri¬mas, en gozo su dolor y su miedo en valor, y todos en¬contraron la felicidad: él, mandándoles consuelo; ellos, recibiéndolo. Cuando la adversa realidad era indiferente al remedio humano, lo sabio era huir lejos, escapar de su lado: soñar. Y al volver a ella, en medio de sus sombras, se reanudaba la marcha, se seguía el camino con la luz que se vio en el sueño. Se santiguó. Abrió el cuento por la primera página, pero antes de llegar al título sus ojos chocaron con los ojos del niño difunto que, a los pies de su inmaculado ataúd, desde una fotografía enmarcada en capullos de rosas, preguntaba atónito: "¿Por qué?, ¿¿por qué??, ¿¿¿por qué???..." Y se olvidó de consolar a los presentes para reflexionar así con el ausente:
Parecía mentira, querido niño, que tu pueblo, lugar anónimo donde los haya, pudiera pasearse un día por todos los pliegues del mapa exhalando indignación por las costuras de su raída capa de siglos, con el corazón malherido bajo el pajizo palco de las canas de tantos olvidos, atadas sus rústicas manos con la soga de la impotencia, llorando a mares la absurda muerte del más inocente de sus hijos, y sin embargo millones de ojos lo vieron ayer.
Porque eso sí, mi tesoro, el hombre, párvulo todavía en evitar accidentes, se licenció, ya hace tiempo, en el complejo arte de ver, hasta las guerras, desde su propia casa.
Nada de exagerar. Es muy justo llamarlo padre del progreso, que, a golpe de sangre, sudor y oro, se ganó el título, y, a tal señor, tal honor.
¡Enhorabuena! Ya no encuentra barreras para conocer las tragedias al instante y en su propio escenario con absoluta naturalidad, sin salir de los brazos del sillón favorito de el cuarto de estar, sin dejar de tomar una copa en la discoteca de moda, sin apearse de las alas metálicas de un avión, sin hacer más esfuerzos que el de pulsar un botón, aunque éstas ocurran al otro lado del mundo.
¡Qué maravilla!, ¿verdad? Pero ya ves, mi pequeño, sólo le sirve para respirar con alivio, con tranquilidad, por no haber sido el número "agraciado" en el sorteo de la desgracia. Y lo más terrible de todo es que a menudo hay que dar mil gracias a los accidentes por haber tenido tanta paciencia.
No sé si hechos así pueden ser controlados por el hombre, no sé si están por encima de sus medios y de su en¬tendimiento, sólo sé que son muchas las tardes que queriendo o sin querer salimos al ruedo de la vida tan a lo loco, tan a cuerpo gentil… tan a la española, y toreamos los negros toros del peligro tan desprovistos de capa, de espada, de padrenuestros al sentido común que nosotros mismos nos asombramos de volver a la barrera sanos y salvos.
No estoy acusando a nadie, a nadie libro de culpa, simplemente reflexiono, mi amor, porque ayer tu ángel de la guarda se fue a dar una cabezadita, y todas las irresponsabilidades se quedaron solas, a su libre albedrío, como si a estas alturas todavía ignorara alguien de lo que son capaces estas locas cuando se las pierde de vista.
Empezaron por encender el brasero y entre las faldas de la mesa camilla colgar a secar la ropa recién lavada. No
querían abrirle la puerta al diablo, sólo pretendían echar-le un pulso al invierno. Se creía tan fuerte con sus lluvias y sus nieves que, sin medir las consecuencias, se lanzaron a pararle los pies seguras de la victoria. ¿Por qué dudar ayer del triunfo si nunca habían perdido la batalla? De repente un jersey tiritó de frío y ellas, al buen tun¬tún, le acercaron los puños a la llama; ésta, borracha de olor a limpio, se desbocó por los sillones, por los muebles, por las cortinas, por las puertas, por las paredes, por las vigas... mientras tú, en un amoroso lecho, soñabas, quizá, que en la plaza empezaban los fuegos artificiales que anunciaban las fiestas.
Claro que el pueblo, tu pueblo, se puso en pie de guerra cuando vio extrañamente iluminadas las ventanas de tu casa, pero los nervios son siempre los mayores enemigos de los aciertos, el grifo que no se abre, la ventana que se cierra, el cubo que se vuelca, la escalera que se es¬conde, las lágrimas que ciegan, la angustia que desmaya, la cólera que crispa, los gritos que atolondran, el pánico que se cruza, la insolencia que no espera, la ignorancia que pregunta, el protagonismo que ordena, la curiosidad que observa, la estupidez que lamenta, que advierte, que alarma... y la llama pariendo llamas para ganar la baza.
Alguien, a empujones de la realidad, vuela.
—Hay que telefonear a la ciudad, a los bomberos.
—Llevo tres horas diciéndolo. ¡Llama, llama! A baldes es imposible.
—¿Cuál es el número, cuál? ¿Qué teléfono tienen?
Mil veces pensó subrayarlo en el listín, anotarlo en la agenda, aprenderlo de memoria... pero las casas ardían siempre muy lejos, en el extranjero.
—¡En la guía, en la guía! Tiene que venir en la guía.
—¿En la guía? ¡Ah, sí! ¿Dónde está la guía? ¿Quién de¬
monios se la ha comido? ¡Qué desgracia, qué mala suer-te! Está visto que las cosas son como las personas: cuando
no te hacen falta, te persiguen como fantasmas; cuando tienen que echarte una mano, huyen cual alma que lleva el diablo. Para que luego digan que no hay brujas...
Al fin, después de abrir y cerrar mil veces los mismos cajones, de un acervo de incompletos crucigramas, salen las páginas, arrugadas de aburrimiento, amarillas de claustrofobia.
—¿A nombre de quién o de qué figura el teléfono?
—No sé. Tal vez venga por SMB (Servicio Municipal de Bomberos).
—¡No, no! Por eso no viene.
—A lo mejor por PARDEBOM (Parque de Bomberos).
Imposible catar el nombre, cocinado con sopa de siglas. Lo más que percibe es un olor a tapadera, a disfraz: a ganas de poner trabas.
—Quizá se lo hayan colgado a aquel ministro que ha¬blaba tanto y tan de prisa que nadie lo entendió jamás. ¿Te acuerdas del nombre? Lo tengo en la punta de la lengua, pero...
—Quizá, quizá, pero... ¿quién lo adivina ahora? Con lo
fácil que es llamar al pan, pan y al vino, vino.
—¡Pues a información, llama a información!
—¡Ay, sí! Será lo mejor, lo más rápido. ¿Sabes el número?
—Si no lo han cambiado, el 003.
—Comunica.
—Vuelve a marcar.
El disco del teléfono está a punto de marearse. "Estamos atendiendo otras llamadas. Por favor, espere unos instantes".
—Que espere.
—Insiste.
El disco no puede más. "Por favor, no se retire. Enseguida atenderemos su llamada. Disculpe las molestias".
—Que en seguida, que no me retire, que disculpe...
—Que se vayan al cuerno. ¡Insiste, insiste!
—¡Señorita, por favor, señorita, deme el número de los bomberos!
—Lo siento, lo siento. El que me sale en pantalla tiene clave de secreto.
—¿Secreto? ¡Qué barbaridad!
—Espere, por favor, espere. Me sale otro de urgencia, de guardia. Tome nota, se lo da la cinta.
—¡Repita, por favor, repita! No tenía bolígrafo a mano y la cinta...
El disco devora con ansia las seis cifras que lo forman. "Este abonado ha cambiado de número. Rogamos tome nota del nuevo. 28..."
—Y encima lo dice enfadada.
—No le hagas caso, es una cinta.
El disco se desespera. "Por saturación en las líneas, rogamos vuelva a marcar pasados cinco minutos".
—Cinco minutos. Con la de estragos que puede hacer un fuego en cinco minutos. ¡Maldita Telefónica! ¿Por qué no amplía las líneas con la misma diligencia que las cifras de los recibos? ¡Dios mío! Y eso que telefonear parecía lo más simple de todo.
Tras nueve minutos, tras nueve eternidades, oyó el perseguido, el soñado "¡dígame!"
—¿Bomberos? ¡Que vengan los bomberos! ¡Rápido!, ¡¡por favor!!, ¡rápido! Un niño se está quemando vivo en su casa.
Y al otro lado del hilo, una voz, necesito creer que muy en contra de su voluntad, recita órdenes de superiores:
—No estamos autorizados para prestar servicios fuera de la ciudad. ¿Por qué no piden permiso a las autoridades? Por nuestra cuenta es imposible ir aunque el pueblo arda en llamas.
—¿Permiso? ¿Pedir permiso para rescatar a un niño de las llamas? ¿Y eso lo ordenan esos marimandones, esos
cantamañanas que, de vez en cuando, en mucho, ¡qué gaitas!, vienen por aquí a pedir votos y a subir impuestos?
Parecía una pesadilla, cosas del Tercer Mundo, pero ocurría en tu pueblo, y tu pueblo creía formar parte de un país próspero y civilizado. ¡Vaya una estafa! Los habitantes de los pueblos, ya ves, mi lucero, sois ciudadanos de tercera clase para todo menos para votar y pagar impuestos. Pero no había tiempo para lanzar rabietas al aire. Tus gritos de auxilio metían prisa, y fue preciso iniciar sin rebeldía el enrevesado vía crucis burocrático.
Primero, llamar al señor alcalde. ¿No es el amo de la ciudad? ¡Pues que ordene! Después de mil jueves se pone su secretaria. Ella es la puntilla que adorna, que realza, que da más empaque al cargo. El alcalde andaba por los cerros de Úbeda inaugurando calles, viviendas y centros sin terminar porque se avecinaban las elecciones municipales. Y ella... ella no era quien para tomar semejante determinación.
Luego, al señor gobernador. En los asuntos de la provincia él tiene vara alta. Está claro que lo suyo es ir derecho al rey y pasar olímpicamente de los consejeros.
—¡Dejadme, dejadme! Quiero entrar en casa, quiero morir con él.
—Tranquila, mujer, tranquila. Tu hijo se salvará.
—¿Salvarse, cómo se va a salvar?
—Están llamando al gobernador. Él nos dará el permiso, ya lo verás. Dicen que tiene dos hijos, y si es padre, además de gobernador...
La llamada recorre como una pelota el campo de despachos oficiales, pero hasta del de los secretarios sale como a puntapiés. Todos llevaban más de tres horas reunidos en Babia con los alcaldes de los pueblos principales. Éstos de¬fendían para sus respectivos municipios el mejor aguinaldo de vino y baile para celebrar sin recortes las próxi¬mas fiestas navideñas. Y negociaciones de esta índole no
pueden interrumpirse por nada del mundo, es cuestión de imagen, de sensibilidad.
Después, al mismísimo presidente de la diputación, pero... con la iglesia hemos topado, amigo Sancho, que los "peces", cuanto más gordos, más adentro a nadar se meten. Y éste, ayer nadaba por alta mar. Formaba parte de una mesa redonda con otros "peces" de la Comunidad para arreglar la boda de un toro español con una vaca holandesa para igualar las razas. Habría sido de muy mal padre restar unos minutos a tan importante petición de mano, cuando se llevaba, como se llevaba, tantos años esperando que en el reloj del tiempo sonara la mágica hora de equilibrar lo manso y lo bravo. ¿Qué habrían dicho los invitados?... Bastante abusaba ya cambiando de vez en cuando la mesa redonda por la cuadrada para acallar el estómago. Estas cosas tienen su miga, hay que atar muchos lazos. No son tan simples como las piensa el pueblo, que una cosa es subir al trillo, y otra trillar el trigo.
Al fin del tejemaneje, en volandas de la desesperación, vuelve al principio. Y de nuevo la voz de urgencias, de guardia, le escupe en el alma.
—Imposible, sin permiso es imposible. No estamos autorizados.
—Y si las autoridades están sumando gabelas a sus nóminas, ¿quién demonios tiene que dar este permiso?
La pregunta escarba y de la voz brota un chorro de palabras que refresca la memoria.
—En el ayuntamiento tiene que haber una bomba de agua para extinguir fuegos, y en su día, algún empleado, tuvo que hacer un cursillo para saber manejarla. Al menos así lo exigen las ordenanzas de seguridad ciudadana. No me lo invento, lo estoy leyendo. ¡Bien clarito lo dicen las ordenanzas! Las tengo aquí, delante de las narices. ¿O es que piensan que estas cosas se llevan a los pueblos para estar de adorno en los ayuntamientos?
—¿Catetos, nos está llamando catetos? ¡Pues no, jefe, claro que no! Distinguimos mejor que ustedes las cáscaras de las nueces, pero las bombas no llegan con campanillas, y en los pueblos, lo que no suena, no se ve. ¡Insolente! Dé gracias a que un niño se está quemando vivo y no hay tiempo para discutir. De lo contrario... ya vería quien soy yo.
Súbitamente se desploma el teléfono ahorcado por su propio cable. ¡Pobrecillo! Siempre es él quien paga los platos rotos. Y la voz, libre de hilos, se derrama por los ennegrecidos aires.
—¡Alcalde, concejales, alguacil, municipales!, ¿a qué esperan para sacar del ayuntamiento la dichosa bomba de apagar fuegos, a que esto se convierta en las ruinas de Sodoma y Gomorra? Si se abrasaran sus hijos...
Toda la plana mayor se lleva las manos a la cabeza.
—¡Pero anda, si es verdad! ¿Cómo no hemos caído antes? Es imposible que se nos haya escapado a todos un detalle tan importante.
Imposible... era imposible. A ellos, que precisamente repetían legislatura por saber atar bien todos los cabos. Pero no era el momento de entrar en análisis. Las llamas se aburrían de correr por los muros de tu casa y brincaban las tapias de las casas colindantes para divertirse en ellas. Lo importante, pues, era atajarlas ya, y lo harían en un verbo. Nunca es tarde cuando se llega a tiempo.
—¿Dónde demonios están las llaves del sótano del ayuntamiento?
Al cabo de mil viernes aparece el cerrajero con ellas.
—¡Aquí, están aquí! Acabo de traerlas yo.
—¡Qué raro!
—Me las llevaron hace mil sábados, para hacer un juego de repuesto. Y como no han vuelto a decir nada...
—¡Claro, claro! Como no han hecho falta...
El repentino rapto de una escalera enoja a las telarañas y huyen los reproches, mil domingos llevaban columpiándose
a sus anchas en los abandonados peldaños sin que nadie las molestara con las púas del plumero, y la desidia humana justificaba su osadía, proclamaba sus derechos. Tras el horror de una manta de polvo surge la bomba del agua. Estaba sin estrenar, pero parecía un cadáver, mil lunes, mil martes, mil miércoles llevaba allí, esperando entre ratones la primera revisión. Pero no te asombres, mi cielo, no te asombres, cuando las cosas no se usan, ¿qué sentido tiene revisarlas? ¿Complacer la vanidad de las normativas? ¿Cumplir el paripé de las inspecciones…? Pues bien, se firma y sanseacabó. ¿Qué importa que al estar parada se le doble algún hueso?
—¿Cómo funciona este artilugio tan raro?
—No pregunte sandeces. Estas cosas se tienen por si las moscas, para justificar.
Entiéndelo, mi pequeño, hay que ser muy, pero que muy gafe para pensar que estas cosas se tengan que utilizar un día.
—Pero... ¡al grano! Que la maneje Fulano. Para eso hizo un cursillo.
—¿A estas alturas? No me tome el poco pelo que tengo, que no estoy dispuesto a quedarme calvo. Esas clases son tan aceleradas que pasan por la cabeza sin entrar en ella; además, para las dietas que me pagaron...
Pero ni destituyen al perro, ni dimite el gato: los papeles aseguran que nadie se ha saltado las normas a la torera, que todo está maravillosamente en regla.
—Bien, no se preocupe. Eso no es ningún problema.
¿Para qué se inventaron sino los libros de instrucciones?
—De veras, Zutano, el hombre es un lince, lo tiene todo
previsto.
—¡Ya lo creo, Mengano, dice usted bien! Hoy día, el que no es maestro de todo, es, sencillamente, porque no le da la real gana. Ya nadie vende aparatos sin instrucciones. Y leyéndolas, hasta los tontos hacen carrera.
No se sabe de dónde, ni cómo ni por qué, pero al cabo de diostesalve aparece un libro de instrucciones, enco¬gido, pálido... quejándose de lo mismo que el listín de teléfonos.
—¡Qué mala pata! ¡Viene en inglés!
—Eso se arregla con la boina. Llamad a la maestra de inglés, y que las traduzca.
—¡A ver si estas navidades nos aplicamos más a las pasas! La maestra de inglés está de baja, se partió las piernas en un accidente. Y si no nos mandan bomberos para sacar a un niño del fuego, no nos van a mandar una su¬plente para enseñar a los demás a hablar en ateo.
—Tampoco hay que ahogarse en un vaso de agua, que vengan los niños y listo. No van a ser tan cerrojos como para haber olvidado el inglés que aprendieron el año pasado...
Pero los niños del pueblo, tus amigos, no aparecieron, se habían olvidado del inglés, del bocata, de la bici... y todos a una intentaban sacar agua de las piedras para vencer las llamas que te devoraban, mientras que los mayores, los adultos, seguían dando vueltas al ruedo sin atreverse a coger el toro por los cuernos.
—Estos diablos han escurrido el bulto. ¿A quién llamamos ahora?
—¡A nadie!
—¿Y qué hacemos?
—Algo tan simple que se le ocurre a un sombrero: intentar que funcione, que el buen español no aprende, inventa, hace milagros.
—¡Pues hale, manos a la obra! Y a ver a quién canoniza el Papa.
Una bandada de manos revolotea furiosa sobre el atrofiado armazón de la bomba. Unas, presionan botones sin son ni ton; otras, la desperezan a puñetazos, y las demás se pelean por marear a la vez cables y tornillos. De
pronto, sin saber por qué, brota de cada una de sus válvulas un chorro de agua, y al elevarlas... ¡aleluya!, forman un mar de nubes lloronas. Pero llovía tarde, muy tarde, sobre unas alas de humo tú volabas al cielo y al deshojarse tus ocho años desprendían olor a rabia, a decepción, a angustia, a dolor, a soledad... Y quién sabe si en tu ternura, al ver correr aquella piña de vecinos, parientes y amigos, con sorpresa, pensaste: ¡Qué locos! Por temor a mojarse en la plaza, han estado metidos en la taberna. Y los muy tontos se han perdido los fuegos artificiales de este año.
No sé si los bomberos habrían podido salvar tu vida, no sé si sus esfuerzos y medios habrían sido inútiles, sólo sé que sobre los claveles de lágrimas, sobre las velas de lamentos, sobre la cruz de impotencia, con vergüenza de ser persona, con miedo de vivir entre los hombres, escribiría, hoy, el más tremendo de los epitafios:
"Murió entre las llamas mientras pedían permiso para salvarlo".
No sé si mañana un juez acusará a los hombres, no sé si simplemente acusará al destino, sólo sé que por las cuatro esquinas del pueblo, de tu pueblo, de nuestro pueblo, aquel viejo refrán de "entre todos lo mataron y él solito se murió", anda gritando a voz en cuello que ayer volvió a tener razón.
Y camino del camposanto, entre errores que se imponían, silencios que se acusaban y corazones que se maldecían, las campanas de aquel pueblo suplicaban desesperadas perdón, perdón, perdón, perdón, perdón…
María Jesús Sánchez Oliva
Relación de libros publicados por mi autora: María Jesús Sánchez Oliva. Pero antes quiero recordarte que por ser el primero de sus libros publicado me ha distinguido con este espacio en su blog del que me siento tan orgulloso como responsable.
“Garipil (1995)”.
Reseña: Garipil es un semáforo. Nace con una idea en la cabeza: decir a la sociedad que las máquinas como él nacen para estar al servicio del hombre, para ayudarle en todas las tareas que tiene que realizar, para hacerle la vida más cómoda, pero en ningún caso para suplirlo. Su mensaje es tan aconsejable para niños como para mayores.
“Letanías (1999)”.
Reseña: Letanías es una colección de historias breves pero completas. El libro ideal para los que quieren leer pero les falta paciencia para enfrentarse a libros con muchas páginas. Algunos de los relatos han sido premiados en distintos certámenes literarios.
“El rosario de los cuentos (2003)”.
Reseña: En los primeros años de la posguerra española, en un pueblo de Castilla, un cura de la época es incapaz de encauzar a sus feligreses por el camino recto a través del Santo Rosario, como era costumbre. Ante su fracaso decide transformar cada misterio en un cuento. El resultado son quince cuentos para niños de distintas edades. Cada cuento está ilustrado con una viñeta alusiva a la época. Este libro obtuvo el tercer premio en el Concurso de Cuentos Tiflos en su edición de 1996.
“Cartas de la Radio (2007)”.
Reseña: Cartas de la Radio es una colección de cartas o artículos de opinión escritas y leídas semanalmente en Onda Cero por María Jesús Sánchez Oliva durante cuatro años. Las cartas van dirigidas a políticos, ciudadanos de a pie, víctimas del terrorismo, instituciones, asociaciones, etc., y no pocas nos llevan a acontecimientos que siguen vivos en nuestra memoria.
“Cuentos de la Cigüeña (Soles y Lunas) (2014)”.
Reseña: Son doce cuentos escritos en verso con los que las mamás y los papás disfrutarán leyéndoselos a sus hijos y los niños aprenderán a amar la poesía a la vez que los cuentos.
“Los días perdidos (2018)”.
Reseña: En esta novela se narra la historia de Ara, una mujer que de forma inesperada tiene que enfrentarse a una ruptura matrimonial. El impacto la lleva a recluirse en su ático de soltera. Tras varios años de aislamiento, al salir de casa una mañana, la avería del ascensor la obliga a bajar andando todas las plantas del edificio. En cada planta se encuentra con una mujer que le cuenta su historia. Son mujeres muy distintas unas de otras, pero todas, por distintas razones, han perdido muchos días de su vida. Ya en la planta baja se encuentra con Daniel, el único vecino del edificio que también ha perdido muchos días inútilmente, y de forma espontánea los dos deciden no perder ni uno más. “Primer Premio Tiflos 2013”.
Para más información sobre los libros, hacer un comentario o simplemente saludarme, solo tienes que contactar conmigo a través de mi dirección de correo electrónico:
Garipil1995@gmail.com
Estaré encantado de responderte.
Gracias por tu visita y hasta el próximo número.
Firmado: Garipil.
lunes, 30 de marzo de 2026
PORTADA
Queridos lectores: Acaba de salir el número 134 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.
NOTA IMPORTANTE
A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”.
LO MÁS DESTACADO DE MARZO
LA VITRINA: Autora del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura: Gema Juárez Quesada.
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Solución a la pregunta de febrero, información de las respuestas y pregunta de marzo.
MESA CAMILLA: Última entrada de marzo en Salamanca RTV Al Día.
CAJÓN DE SASTRE: Historia de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia (la primera mujer que obtuvo una licenciatura universitària).
EL ÁLBUM DE LA Lengua: Uso del punto y coma (recomendación de la Fundéum).
LA BUTACA: Curiosidades: ¿A quién pertenece el rostro de la Estatua de la Libertad?
EL MIRADOR DE LA POESÍA: Hoy recibimos la primavera con un poema de Manuel Gutiérrez Nágera.
CARTA a… las mujeres con derechos.
COSAS DE GARIPIL: VI relato del libro titulado Letanías.
Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.
Volveremos a encontrarnos en el próximo número.
María Jesús Sánchez Oliva.
Seguidores de Honor:
Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.
Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.
LA VITRINA
Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido.
Mi título: Pan y rosas para Katrina
Mi autora: Gema Juárezz Quesada
Sinopsis:
Clara Zetkin se prepara para subir al atril y dar su discurso. Llega de América, donde ha conocido de mano de Rose la historia valiente que protagonizaron
aquellas mujeres. Lleva siendo sindicalista de las Obreras de la Confección durante años, y al escuchar las noticias, no pudo evitar viajar para conocer
de primera mano tanta valentía. Subida al atril, comenzó a narrar la historia de Katrina, y cómo aquellas mujeres valientes dieron su vida a cambio de
sus ideales. Era el comienzo para un nuevo reto, conseguir plenamente los mismos derechos que el hombre, incluido el derecho al voto.
Mujeres de todo el mundo se unirían en un nuevo canto. Al finalizar, hizo su propuesta, que aquel ocho de marzo de 1908 se convirtiera en una fecha señalada,
y se transmitiera de generación tras generación para que fuera recordada por todas las mujeres. Aquel día sería llamado “Día internacional de la mujer”
que más tarde se recordaría como “ El Día de la mujer Trabajadora”.
Si abres mis hojas, abriré tus ojos
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS
Pregunta de febrero:
Entre el 14 y 17 de febrero de 1941 (acaban de cumplirse 85 años) se produjo en Santander un incendio que además de cobrarse muchas vidas y destruir muchas viviendas y muchos negocios, cambió para siempre el centro de la ciudad. ¿Qué nombre le dieron los santanderinos a este gran incendio y por qué? A pensar.
Solución:
Este incendio fue bautizado por los santanderinos con el nombre del Andaluz porque empezó en la calle Cádiz y terminó en la calle Sevilla.
Información:
Ha habido tres respuestas pero ninguna acertada.
Pregunta de marzo:
La primera mujer que obtuvo un título universitario en 1678 fue Elena Lucrecia Cornaro Piscopia, pero ¿llegó a ejercer su título, sí o no?
María Jesús
MESA CAMILLA
Primeras damas
Las primeras damas son las esposas de los jefes de Estado, presidentes de gobierno, primeros ministros y reyes cuyo trabajo consiste en acompañar a sus esposos en importantes actos oficiales y representarlos personalmente en asuntos filantrópicos, sociales, culturales, artísticos, etc. ¿Pero por qué se me ocurre a mí pensar hoy en estas mujeres si ni siquiera conozco los nombres de la mayoría? Pues la culpa es de la campaña electoral previa a los comicios del domingo 15 de marzo. Desde hace muchos años tengo por costumbre no abrir periódicos durante esos días y no conectar ni la radio ni el televisor. Votar, voto teniendo en cuenta lo que han hecho nuestros políticos, no por lo que prometan hacer, y de paso me recupero del cansancio que produce el aguantarlos de campaña toda la legislatura. Al volver a la normalidad he abierto algunos periódicos de atrás y todavía no salgo de mi asombro con la primera noticia que me he encontrado. Mientras que el Trump de los lereles se crece matando inocentes, destruyendo instalaciones importantes, provocando el exilio de familias enteras y desencadenando todas las miserias que desencadenan las guerras y cuyas víctimas más vulnerables son los niños, su esposa, que además es hija y es madre, tiene la desfachatez de plantarse, vestida de marca y bien escoltada, en la ONU donde presidió una sesión del Consejo de Seguridad que aprovechó para comunicarle al mundo su gran deseo: que los niños vivan en paz, porque son el futuro, porque tienen derecho, porque debemos protegerlos. ¿pero cabe mayor desvergüenza en una persona? ¿Cómo se atreve a decir esto mientras su marido disfruta matándolos? ¿De dónde saca valor para burlarse de la dignidad, del respeto, de la empatía y reírse de las víctimas? Ni juntándose los epítetos de todas las lenguas serían capaces de calificarla con acierto. En español solo se la podría retratar con eso de “Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión”. Usted, doña Melania, puede presumir de ser la primera dama de los Estados Unidos porque desgraciadamente lo es, pero para las mujeres de su país es la más rastrera de todas, la más impresentable para las mujeres de los cinco continentes y la mayor de las vergüenzas para todas las primeras damas.
María Jesús
23-III-2026
CAJÓN DE SASTRE
Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, la primera mujer que obtuvo una licenciatura universitaria: se graduó en filosofía en 1678.
En el curso de la historia, las mujeres han tenido que luchar para poder acceder a derechos que hoy consideramos básicos, como el voto, el divorcio y la educación. Algunas de ellas fueron pioneras, como Elena Lucrezia Cornaro Piscopia. La historia de Elena Lucrezia Cornaro Piscopia representa un hito fundamental en la lucha de las mujeres por el acceso a la educación superior. En una época en la que las universidades se erigían como bastiones de dominio masculino y las mujeres estaban excluidas sistemáticamente de los estudios avanzados, esta erudita veneciana logró lo impensable: doctorarse en filosofía por la Universidad de Padua en 1678.
Orígenes y entorno familiar
Elena Lucrezia nació el 5 de junio de 1646 en el palacio familiar de San Luca, en Venecia, en el seno de una familia noble, aunque no aristocrática en sentido estricto.
Su padre, Giovanni Battista Cornaro Piscopia, había comprado el título de procurador de San Marco, uno de los cargos más prestigiosos de la República de Venecia, lo que garantizaba a sus hijos un acceso privilegiado a la vida pública y cultural de la ciudad. Su madre, Zanetta Boni, era de origen humilde. Aunque no se casó con Giovanni Battista hasta después del nacimiento de varios de sus hijos, Elena fue reconocida oficialmente y criada con los mismos derechos que los demás.
Desde su niñez, Elena mostró un talento excepcional para el estudio, que su padre supo reconocer y fomentar. En una época en que la educación femenina se limitaba a la formación doméstica o religiosa, ella recibió clases privadas de algunos de los mejores intelectuales de Venecia. Estudió griego, latín, hebreo, español, francés y árabe, así como matemáticas, astronomía, música, lógica y filosofía.
Una vocación intelectual temprana
A los siete años, Elena Lucrezia Cornaro Piscopia ya traducía textos clásicos y dominaba el latín con fluidez. Esta capacidad natural la hizo destacar entre sus coetáneos. Su formación humanística se reforzó con estudios científicos, algo inusual incluso entre los varones nobles de la época. Entre sus tutores, figuraron personalidades como el sacerdote Giovanni Fabris y el helenista Giovanni Valier, quienes la guiaron en sus estudios filológicos y filosóficos.
A partir de 1665, comenzó a adquirir notoriedad en los círculos académicos de Venecia y Padua por sus disputas filosóficas y sus intervenciones públicas, en las que defendía tesis escolásticas y platónicas con una soltura que causaba admiración. Su fama trascendió las fronteras de la República de Venecia y llegó a oídos de numerosos estudiosos europeos, que intercambiaron correspondencia con ella.
El camino hacia el doctorado
En 1677, su tutor Valier, que ya era obispo y más tarde sería nombrado cardenal, presentó su candidatura para obtener el doctorado en teología en la Universidad de Padua, una de las más prestigiosas de Europa. Sin embargo, el patriarca de Venecia, cardenal Gregorio Barbarigo, se opuso de manera tajante. Para ello, argumentó que no era decoroso que una mujer ejerciera un papel público como el de doctora en teología. Esta negativa, motivada por prejuicios sexistas y religiosos, puso de manifiesto las limitaciones estructurales a las que se enfrentaban incluso las mujeres más brillantes.
Tras una serie de negociaciones tensas y prolongadas, por fin se autorizó a Elena a obtener el doctorado, pero no en teología, sino en filosofía. Aunque este campo también estaba reservado a los varones, se consideraba menos ligado a la autoridad eclesiástica.
La ceremonia de graduación
El 25 de junio de 1678, Elena Lucrezia Cornaro Piscopia se convirtió en la primera mujer en la historia en recibir un título universitario, concretamente el doctorado en filosofía. La ceremonia tuvo lugar en el Aula Magna del Palazzo del Bo, sede histórica de la Universidad de Padua. El acontecimiento atrajo a una gran multitud de estudiantes, profesores, senadores venecianos y autoridades eclesiásticas.
Durante el acto, Elena defendió con brillantez una disertación en latín sobre diversas cuestiones filosóficas y lógicas. Según los testigos, su intervención fue tan impecable que recibió la ovación de pie por los asistentes, quienes reconocieron la magnitud del momento histórico que presenciaban.
Al final de la ceremonia, se le colocó la corona de laurel en la cabeza, símbolo del conocimiento y la dignidad académica, mientras se entonaban himnos de alabanza. Se le entregó también el anillo doctoral, el libro y el manto que la identificaban como doctora. Desde ese instante, Elena Cornaro pasó a formar parte del selecto grupo de intelectuales reconocidos de forma oficial por una universidad europea, algo sin precedentes, hasta entonces, para una mujer.
Una vida consagrada al saber
Tras obtener el título, Elena no ocupó cargos docentes, como tampoco lo hicieron muchas otras mujeres doctas de su época, en parte porque no se les permitía y en parte por sus propias decisiones personales. En su caso, eligió llevar una vida de estudio, devoción religiosa y servicio a los pobres. Fue oblata benedictina, aunque sin profesar votos formales, lo que le permitió vivir en el mundo mientras se dedicaba a actividades piadosas y académicas.
Compuso tratados filosóficos, textos teológicos y traducciones, aunque muchas de sus obras no se han conservado. También fue una consumada música. Además de tocar el clavicémbalo, el arpa y el violín, compuso piezas sacras. Fue miembro de varias academias intelectuales, como la Accademia dei Ricovrati de Padua, en la que participó activamente con discursos en griego y latín.
Murió el 26 de julio de 1684 en Padua, con solo 38 años, a causa de una tuberculosis. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia de Santa Giustina, donde aún hoy se conserva su tumba con una inscripción que recuerda su legado. En el epitafio se lee: “Elena Lucrezia Cornaro Piscopia, mujer doctísima, gloria de su sexo.
Un legado duradero
La figura de Elena Cornaro marcó el inicio de una lenta, pero irreversible transformación. Aunque su caso siguió siendo una excepción, durante siglos se la citó como ejemplo de sabiduría femenina y prueba de que el talento intelectual no está condicionado por el género.
En la actualidad, es un referente ineludible en los estudios de historia de la educación y de género. La Universidad de Padua, en su octavo centenario, le ha rendido homenaje con monumentos, publicaciones y actividades conmemorativas. Su retrato adorna diversas salas académicas, mientras que su nombre figura entre las personalidades más ilustres de la historia cultural de Europa. La vida de Elena Cornaro demuestra que, incluso en contextos de profunda adversidad, la inteligencia y la determinación pueden abrir caminos antes inimaginables.
EL ÁLBUM DE LA LENGUA
Uso del punto y coma
El signo del punto y coma (;) suele generar dudas a la hora de utilizarlo, pues es el de aplicación más subjetiva, por lo que a continuación se ofrecen unas orientaciones sobre su uso adecuado.
1. Plural de punto y coma
El nombre de este signo de puntuación es punto y coma, cuyo plural es puntos y coma, aunque también es posible mantener la denominación invariable (los punto y coma), según el Diccionario panhispánico de dudas.
2. En enumeraciones complejas
El punto y coma se emplea para separar los miembros de enumeraciones que presentan de por sí comas. Así pues, mientras que en la enumeración «Habló con el presidente, la vicepresidenta y varios ministros» se usa coma porque los elementos son sencillos, en el siguiente caso se utiliza punto y coma: «Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta, que tenía muchos compromisos, y varios ministros, a los que fue viendo a lo largo del día». Se mantienen los puntos y coma aunque solo presente puntuación interna uno de los miembros: «Habló con el presidente, que volvía de una reunión; la vicepresidenta, y varios ministros».
Ante el último miembro de la enumeración (el que se introduce con y), puede usarse un punto y coma también, pero se recomienda una coma en su lugar.
3. En enumeraciones en lista
También separa los miembros de enumeraciones dispuestas en forma de lista cuando los miembros tienen cierta complejidad, pero no funcionan como enunciados autónomos con pleno sentido. Cada miembro se escribe en minúscula y el último se cierra con punto:
Las opciones son variadas:
— irnos ya a la playa;
— llamar para ver si van a acompañarnos;
— preguntar si alguien sabe algo.
4. Con pero, mas y aunque
Ante las conjunciones pero, mas y aunque se recurre al punto y coma cuando la oración que sigue no es ni demasiado corta (se usa la coma) ni demasiado larga (se utiliza el punto): «La próxima actividad será la pintura; pero, de momento, hay que esperar pacientemente aquí hasta el siguiente turno».
5. En oraciones yuxtapuestas
El punto y coma puede vincular dos oraciones o segmentos que mantienen una relación de sentido. Dicha relación no es ni muy fuerte (aparecería en su lugar una coma) ni muy débil (se recurriría al punto): «Volvió y no dijo nada; probablemente, tuvo un mal día».
Recomendación de la FUNDÉUM
LA BUTACA
¿A quién pertenece el rostro de la Estatua de La Libertad?
La vida de Isabella Boyer es como una novela emocionante. Nació en París, en una familia de un chef pastelero africano y una madre inglesa. Su nombre era Isabella, un nombre hermoso que debería haber sido la base de un hermoso destino. Rápidamente quedó claro que la naturaleza le dio a Isabella una belleza especial.
A los 20 años, se casa con el fabricante de máquinas de coser Isaac Singer, de 50 años, y después de su muerte se convierte en la mujer más rica del país. Y no me extraña que fuera elegida como modelo para la Estatua de la Libertad, porque encarna el sueño americano hecho realidad.
Después de quedar viuda, Isabella comenzó a viajar por el mundo, buscando nuevos conocimientos y desafíos emocionantes, demasiado joven para ser enterrada bajo ropa de luto.
Se volvió a casar con el violinista holandés Victor Robstett, que es una celebridad mundial y un conde, por lo que Isabella también se convierte en condesa. Pronto Isabella se convierte en la estrella de las salas de exposición en América y Europa, y está invitada a todos los eventos mundiales. En uno de ellos conoció al famoso escultor francés Frederick Bartoldi. Bartoldi estaba muy impresionado por su viaje a los Estados Unidos, por el tamaño del país, por sus recursos naturales, por la población de allí, y ya había aceptado la propuesta de crear una estatua que simbolizara la independencia de los Estados Unidos. Se suponía que la escultura iba a ser un regalo de Francia en honor al centenario de la independencia del país. Así nació la idea de una estatua gigante representando a una mujer sosteniendo una antorcha en una mano y placas en la otra, con la fecha de aprobación de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.
Bartoldi quedó tan impresionado viendo la cara de Isabella que decidió usarla como modelo para su escultura. Por lo tanto, en la isla Bedlow en el golfo de Nueva York, la Estatua de la Libertad fue erigida con la figura de una diosa antigua, pero con el rostro de Isabella Boyer.
Isabella se casa por tercera vez, a los 50 años, con Paul Sohege, un famoso coleccionista de arte.
Murió en París en 1904 a los 62 años. Ella está enterrada en el cementerio Passy.
Pero la estatua con su cara sigue elevándose sobre Bedlow Island, simbolizando el primer orgullo de Estados Unidos, la libertad.
EL MIRADOR DE LA POESÍA
Hoy recibimos la primavera con un hermoso poema del poeta mexicano, ya fallecido, Manuel Gutiérrez Nájera.
MARIPOSAS
Ora blancas cual copos de nieve,
ora negras, azules o rojas,
en miríadas esmaltan el aire
y en los pétalos frescos retozan.
Leves saltan del cáliz abierto,
como prófugas almas de rosas
y con gracia gentil se columpian
en sus verdes hamacas de hojas.
Una chispa de luz les da vida
y una gota al caer las ahoga;
aparecen al claro del día,
y ya muertas las halla la sombra.
¿Quién conoce sus nidos ocultos?
¿En qué sitio de noche reposan?
¡Las coquetas no tienen morada!...
¡Las volubles no tienen alcoba!...
Nacen, aman, y brillan y mueren.
En el aire, al morir se transforman,
y se van sin dejarnos su huella,
cual de tenue llovizna las gotas.
Tal vez unas en flores se truecan,
y llamadas al cielo las otras,
con millones de alitas compactas
el arco iris espléndido forman.
Vagabundas, ¿en dónde está el nido?
Sulanita, ¿qué harén te aprisiona?
¿A qué amante prefieres, coqueta?
¿En qué tumbas dormís, mariposas?
¡Así vuelan y pasan y expiran
las quimeras de amor y de gloria,
esas alas brillantes del alma,
ora blancas, azules o rojas!
¿Quién conoce en qué sitio os perdisteis,
ilusiones que sois mariposas?
¡Cuán ligero voló vuestro enjambre
al caer en el alma la sombra!
Tú, la blanca, ¿por qué ya no vienes?
¿No eres fresco azahar de mi novia?
Te formé con un grumo del cirio
que de niño llevé a la parroquia;
eres casta, creyente, sencilla,
y al posarte temblando en mi boca
murmurabas, heraldo de goces,
"¡Ya está cerca tu noche de bodas!"
¡Ya no viene la blanca la buena!
¡Ya no viene tampoco la roja,
la que en sangre teñí, beso vivo,
al morder unos labios de rosa!
Ni la azul que me dijo: ¡poeta!
¡Ni la de oro, promesa de gloria!
¡Es de noche... ya no hay mariposas!
¡Ha caído la tarde en el alma!
Encended ese cirio amarillo...
¡Las que tienen las alas muy negras
Ya vendrán en tumulto las otras,
y se acercan en fúnebre ronda!
¡Compañeras, la pieza está sola!
Si por mi alma os habéis enlutado,
¡Venid pronto, venid mariposas!
21-III-2026
Poesía es sentir hondo, pensar derecho y hablar cantando
CARTA A...
9-III-2026
A las mujeres con derechos:
Ayer, como cada 8 de marzo, se celebró el “Día Internacional de la Mujer”. Todas conocemos la terrible tragedia que dio lugar a este día de… y sabemos que gracias a la muerte de aquellas 146 jóvenes las mujeres hemos alcanzado derechos que nos igualan a los hombres en trabajo, en herencia, en divorcio, en movilidad, en independencia… pero si abrimos los ojos a la realidad, veremos que estos privilegios que tenemos nosotras, no los tienen todas las mujeres del mundo. Basta mirar hacia Afganistán, Irán, Yemen, Sudán, Arabia Saudí, Siria, Pakistán… donde las mujeres no pueden ni vestirse como quieran, ni gestionar nada por sí solas, ni salir sin la vigilancia de un hombre y sigue siendo muy peligroso vivir siendo mujer, lesbiana u homosexual. Por todo esto lamento sinceramente que las manifestaciones de este día se hayan convertido en folklores donde se gritan, siempre en son de fiesta, cosas que, siendo importantes, nada tienen que ver con la finalidad que se organizan, y me parece peligroso, muy peligroso, porque mientras que todas las mujeres del mundo no tengamos los mismos derechos, las que los tenemos corremos el peligro de perderlos. Y han costado demasiado para dejar de tomar esto en serio.
Felicidades a todas.
María Jesús.
COSAS DE GARIPIL
¡Hola!: Desconecta el televisor, deja el móvil donde ni lo veas ni lo oigas, siéntate en tu sillón favorito, cierra los ojos y permíteme que te lea el sexto relato de Letanías en lo que el sueño te manda a la cama para recuperar las fuerzas perdidas durante el día.
Crónica de un timo anunciado
A punto de dar el reloj las diez desperté imp aciente y viudo. Me estaba afeitando cuando oí la puerta de la calle, y desconectando la maquinilla de un tirón, salí del cuarto de baño.
—¿Has abierto el buzón?, —le pregunté a mi mujer. Porque "la" Trini ya no es mi novia, es mi mujer. Ya de¬bería hacer como mi padre, como mi suegro, como mis tíos… decir: mi esposa, mi señora, mi mujer. La verdad es que con la de palabras que hay para llamar a una misma cosa, el que no llama a las cosas por su nombre es tonto, pero que muy, pero que muy tonto. Yo no es que sea tonto, es que me da vergüenza. Como de novios. Todos decían mi chica, mi ligue, mi novia... Yo decía "la" ésta, si "la" ésta estaba presente, o "la" Trini, si "la" Trini estaba ausente. Tanto entonces como ahora he intentado decir mi novia, mi mujer, pero siempre me quedé en el "no" o en el "mu". Arrancar, arranco bien, pero soy incapaz de seguir, se me escapan las palabras de la boca, se me deshacen entre los dientes. Sólo una vez, en casa del tío Jaime, logré decirlo entero: mi mujer. Y me puse rojo como un semáforo, y todos se rieron de mí, como cuando me despisto y me pongo un calcetín blanco y otro negro, como cuando salgo a la calle con la corbata y la camisa del pijama. Por eso
lo mejor es que la llame "la" Trini y me deje de pasar apuros. Al fin y al cabo lo que le digo a ella cuando se enfada por esto: "A ti no te pusieron ni novia ni mujer, te pusieron Trini, y si te lo pusieron, sería para llamártelo, no para guardarlo de recuerdo, digo yo".
—¿Con qué mano quieres que lo abra,
—preguntó "la" Trini para responderme—, con ésta? Y sacó la lengua mientras soltaba sobre la mesa de la cocina un montón de bolsas a tope de carne, dulces, huevos, fruta: comida.
—¿Cómo has comprado tanto en el súper? No lo en¬tiendo. ¿Te han fiado?
—¿Fiarme? Tú eres tonto y no lo sabes. Fiar ya no fía ni San Antonio. ¡Fíjate! Cuando te fuiste a Palencia empecé a pedirle que cuando volviera a verte, te viera vestido de municipal, y ya ves, venías un viernes, y con tu ropa, venías otro viernes, y con tu ropa, hasta que me harté y me dije: "Voy a encenderle unas velas, a ver si viendo las luces..." y esta mañana me levanté más temprano que nunca, cogí el último billete del paro y me lo gasté en velas.
—¡Jo, qué bruta! ¿Y los churros, con qué compraste los churros?
—Con nada. Hoy no hay churros.
—Pues buena la has hecho. Yo que ya me los estaba saboreando...
—Y tan buena. ¡Ya lo creo! Hoy no comerás churros. Ya me dio apuro pedirle más a tu madre. Pero pronto comerás también chocolate. Bueno, comeremos. ¡Faltaría más! Con lo golosa que soy yo...
—¿Y por qué lo sabes? ¿Te lo dijo San Antonio?
—No, tonto, no. Los santos no hablan, oyen.
—¡Qué raro! Pues dicen que se puede ser sordo sin ser mudo, pero que no se puede ser mudo sin ser sordo.
—Eso será con las personas, con los santos es otra historia. A mí me lo van a contar...
—Pues ¿qué has visto?
—A tu mama.
"A mi mama..." La última palabra resonó en mi cabeza como resonaban las piedras cuando de niño las tiraba al río. Cuando vivía con los abuelos, porque mis padres trabajaban en Suiza, decía mi mama, y no pasaba nada. Cuando se vinieron, porque nació mi hermano, y compraron el piso, y me fui a vivir con ellos, decía mi mama, y no pasaba nada. Ni en el colegio, ni con los chicos del barrio... Lo malo fue cuando entré en la pastelería. "Mi mama dice que por nada me meta en líos, que si hay que enfrentarse al jefe, que se enfrenten los demás", decía yo. "Mi mama dice que en el trabajo oír, ver y callar", volvía a decir. "Mi mama dice que no sea tan pazguato, que de las propinas no dé cuentas ni a Dios ni al diablo". "Mi mama..." Y todos se guiñaban y se sonreían, y todos andaban con el "mi mama" para arriba y con el "mi mama" para abajo, como si yo fuera un párvulo, como si yo fuera un tonto. Pero no es que lo sea y no sepa decir mamá, es que cuando lo digo parece que me pesa la palabra, que no puedo con ella. Y lo de madre, que ya he probado, me suena mal, a viejo, a miedo. Hasta mi mama me riñó un día que la llamé madre, porque era de catetos, de pueblerinos, y nosotros somos de ciudad. Pero como yo no era tan tonto como para hacerles caso, ni ellos tan listos como para entenderme, desde entonces digo mi ma... y nadie sabe si es que no quiero decirlo entero, o es que no tengo más ganas de hablar.
—¿Y qué te dijo mi ma?
—Que hiciera la compra, que ella pagaba, que iba a llamar por teléfono y que venía a hablarnos, que tenía noticias. Del tío, supongo. Y tú como un gili pendiente del buzón. No sé para cuándo piensas estrenar la olla.
El charpazo de alegría que empapaba a "la" Trini em¬pezó a salpicarme a mí. Ella cantaba y bailaba eso de: "No somos tontos, que sabemos lo que queremos, toma la vida
igual que si fuera un premio, pero que nunca se rifa..." mientras hacía café. Ma siempre toma café, al llegar y al marcharse. Y "la" Trini tan contenta de poner la cafetera a su entera disposición. Como siempre viene con algo en las manos... Yo me desayuné cuatro galletas y me senté a esperarla en el salón, sin pestañear, sin respirar... como si estuviera dormido, como cuando de niño esperaba a los Reyes Magos. ¡Eso, eso!, digo bien. Entonces, al abrir los ojos, ¡qué guay!, me traían una pistola, una pistola de mentira; ahora, cuando los abra, ¡ya lo sabía!, me la traerán de verdad. Y como para pensar no hay que hacer ruido... ¡Jo, qué cosas descubro! Para que luego digan que soy tonto, que pienso menos que las moscas. Pues a ver, que yo sepa, hasta ahora sólo Colón descubrió algo, y lo que descubrió fue América, no que para pensar no se hace ruido. Pues bien, ante tan magno descubrimiento, me puse a pensar, a organizar el puzzle de mi odisea, a dejarlo listo para la última pieza.
Me casé hace seis meses. Bueno, unos dicen que me casó mi ma, para que "la" Trini me lavara y me planchara, para que no me dejara por otro, para que me despabilara; otros, que mi suegra, para recoger a "la" Trini de una vez, para no tener que criar hijos y nietos, para quitarla de insolaciones a la sombra de mi familia, y los vecinos de ambos, que lo sé yo, dicen "que Dios los cría y ellos solos se juntan". Pero qué saben ellos, qué saben ellos si ni siquiera saben que para pensar no se hace ruido. Quien me casó fue el cura, el cura aquel que me daba clase y que le dijo a mi ma que se dejara de echarme parches a las coderas, que de estudiar jamás se me desgastarían las mangas, el cura aquel que me dio la primera comunión y que me dijo que le pidiera al Niño Jesús que me pusiera pocas piedras en el camino, porque tenía tan flojas las bombillas de la lámpara que todas me las llevaría de calle. ¡Qué majo! Mira que llamar lámpara a la cabeza... Pues
fue ese cura, y en la misma iglesia: la del colegio. Fue un capricho de mi ma. Ma tiene muchos caprichos. Yo quise esperar, a que pasaran las ferias, a que aflojara el calor. Mi padre también quiso que esperara, a que tuviera dos dedos de frente, por entonces sólo tenía uno y medio, por el flequillo, y como es tan miedica, se le hacía poco para un casado, a que encontrara un trabajo fijo, a que lo encontrara "la" Trini... Pero ella dijo que verdes las han sega¬do, que oficio hecho, pierde cuidado. Y nos arregló los papeles, y nos dio para la entrada del piso, y cambió sus muebles para darnos los viejos, y nos pagó la misa, los trajes, los anillos, el cubierto, la luna de miel... que fuimos a Madrid, tres días, para que no nos muriéramos burros, por¬que quien se muere sin ir a Madrid, se muere burro. Lo decía mi abuelo. Y mareó al tacaño de mi padre para que no se la montara por abrirnos tanto el grifo: que si ya era hora de quitar las sillas y de poner sillones, que si la parroquia pedía mantas para los soldados que luchaban en la guerra de las Malvinas, que si para recoger en junio había que sembrar en octubre, que si para tener el dinero en la cartilla, que si con el tiempo les devolveríamos hasta los intereses... y el pobre tan feliz y tan sereno, sin darle una voz más alta que otra. Normal. Cómo sabe que ella es más lista que él... Y me casé porque "la" Trini se enamoró de mí. ¿Qué digo se enamoró? Lo de "la" Trini no es amor, es locura. Si la noche menos pensada me mata vivo... Fue en la pastelería, se ponía a hablar conmigo en cuanto llegábamos, me pedía que le comprara chocolatinas y que la llevara al cine, me decía que vestía como los extranjeros, y en cuanto nos despidieron, porque el jefe nos tenía manía a los dos: a ella porque se le iban los dientes a los pasteles, a mí porque se me iban las manos a ella, por¬que era un negrero y nosotros no nos dejábamos explotar así como así, dijo que a casarnos, que ya teníamos cuarenta años entre los dos, que de momento cobraríamos
un año de paro cada uno, que con la espiga de la boda... Y era cierto, sobre todo lo de la espiga. La que más nos espigó fue ma, luego mis tíos, mis primos... Su familia espigó poco, la verdad. Hubo hasta sobres vacíos, y aunque se hicieron los ton¬tos, todos supimos que venían de allí: de la familia política, que decía mi padre, y que digo yo que qué demonios tendrá que ver la familia de "la" Trini con la de Adolfo Suárez, con la de Carrillo, con la de Fraga... Cosas del mentecato de mi padre, faroles que se enciende para dejar en penumbra a mi ma. Pero yo no se lo tengo en cuenta, el tío Jaime cumplió por todos: por él, por los demás. Porque lo del tío Jaime no fue una espiga, fue un trigal.
El tío Jaime se fue a una finca de Palencia hace ya algunos años, y allí vive, como un general, bueno, como lo que es. Fue Franco quien se lo nombró, cuando la guerra famosa. Con qué orgullo me enseñó la Cruz de los Méritos, por la que cobra no sé cuantísimo al mes, la noche que llegué a su casa.
—¿Y cuáles fueron los méritos?, —le pregunté yo, por hablar algo, que a mí...
—Matar enemigos, en cada batalla maté más de mil, y cada millar, de un balazo.
—¡Jo, qué bruto! ¿Y todos eran hombres?, —me sor-prendí yo aunque entendí en seguida que los méritos eran otros pájaros del estilo de los bárbaros, de los romanos, de los judíos... y que según el cura no fue tan fácil quitarlos del medio. Normal. Como por entonces no había nacido el tío Jaime...
—¡Pues claro, capullo, pues claro, no iban a ser grillos!
—Bueno... tampoco se ponga así. Como yo no estuve en la guerra y la lección de los méritos la debieron de dar alguno de aquellos días que falté a clase por las paperas...
—Entiendo, hombre, entiendo, no me hagas caso. Los generales hablamos así: con firmeza, con fuerza... pero nunca llega la sangre al río.
—Pues me alegro que me lo advierta, porque a mí, en cuanto me dan órdenes, me asusto y me voy.
—Pues de aquí, y ten en cuenta que los generales pedimos mandando, no te irás hasta que no te vayas con la vida resuelta. Bueno, puedes irte los fines de semana, a ver a tu mama, a tocar a tu Trini, a oír a tu papa... a contar¬les a todos única y exclusivamente lo que yo te diga que les cuentes. Y sepas que es por tu bien, no por el mío.
—Sí, sí, claro, ya lo sé, por eso no he salido corriendo ya.
La tía Elvira me puso una plancha de esponja detrás de la puerta del cuarto de los niños, me dio un par de mantas y me dijo que aquella sería mi cama. Yo me extrañé de que en la casa de un general no hubiera una habitación para los huéspedes, pero ella me lo explicó muy requetebién: "Un general como tu tío tiene muchos compromisos que atender: que si comer con el alcalde, que si cenar con el gobernador... y como para recibir hay que dar, a finales de mes andamos como tres en un zapato". A finales y a principios, porque la tía cojeaba siempre del mismo sitio: del monedero. Pero a mí no me importaba aguantar sus lamentos, como no me importaba dormir en el suelo; gracias a los dispendios y a las furrionas del tío yo sería mu¬nicipal. Fue su espiga de boda, bueno, de víspera de boda, porque me espigó la víspera. Llegaron los dos aquel día por la mañana. Después de comer la madre de "la" Trini llamó a la mía y vinimos todos a ver el piso.
—¡Qué baño, qué salón, qué cocina... y dos terrazas!, —se maravillaba la tía.
"La" Trini y yo nos quedábamos rezagados para envolvernos entre arrumacos.
—Y ¡fíjate!, —puntualizó el tío—, no han empezado y ya tienen lámparas, televisor, cortinas... y hasta teléfono.
—Sí, sí... mis sacrificios me ha costado, —medio sus¬piró mi ma—, pero les falta lo principal: trabajo.
—¿Trabajo? —preguntó el tío— De eso quería hablar¬les precisamente. Se lo venía diciendo a mi hermana, ¿verdad?
Miró a la madre de "la" Trini, a mi suegra, que toda¬vía no era mi suegra, claro.
—Sí, sí, —respondió ella bajito, como si se le hubiera olvidado.
—Pues le decía, que si ellos quieren, que se venga Paquito... porque te llamas Paquito ¿no?
Me miró a mí. Yo iba a hacerme el mayor diciéndole: "No, Francisco". Pero "la" Trini, que no paraba de sobar¬me, me arreó un pellizco en la espalda, y por si se trataba de un aviso y no de una carantoña, me cogí y me callé. Y el tío siguió con mi ma:
—Que se venga a casa, con nosotros. Por comer y por dormir no le vamos a cobrar. Ya es un sobrino y entre familia... Yo me comprometo a prepararlo para guardia municipal. Él sólo tendrá que pagar los libros, la solicitud... y en cuanto salgan las oposiciones, que será en unos meses, trabajo fijo en el ayuntamiento.
—¿Y si no aprueba? Es algo torpe para los libros.
—No sea tonta. A estas puertas son muchos los que llaman, pero abrirle, sólo le abren al que llama con aldabas.
—Ya lo sabemos, pero ¿qué aldabas tiene él?
—Las mías, señora, las mías.
—dijo golpeándose el pecho a puño cerrado— Con ellas soy yo capaz de abrir
puertas, ventanas y balcones si hace falta.
—Siendo así...
Y mi ma los invitó a cenar, y ellos se invitaron a dormir. Son tan abiertos... Y por la mañana, cuando me le¬vanté del sofá, porque, aunque no querían ni bien ni mal, les dejé mi cuarto, tuve que darles el disgusto de no encontrar en la mesita de noche mi esclava de oro. Y mi ma, que yo tenía la cabeza a pájaros, y mi padre, que a ella le iba a salir el tiro por la culata. Es tan desconfiado... Y la
tía revolviendo Roma con Santiago para demostrarnos su inocencia, y el tío, eso es un tío y no los de verdad, pendiente de mí, que si ven que te peine, que si ponte derecho que te haga el nudo de la corbata, que si me voy a la iglesia en el mismo coche que tú... como si fuera mi ángel de la guarda, mi salvador, bueno, como lo que era. Y en el banquete, después de partir la tarta, le di la noticia a los invitados, y todos se quedaron de un aire, que si más vale caer en gracia que ser gracioso, que si a todos los tontos se les aparece la Virgen... ¡Qué ignorantes!, mira que llamar Virgen al tío y a mí tonto… Pero lo que dijo mi suegra, que ya era mi suegra, claro: envidia, eso es envidia. Y la mujer, encima de abrirme los ojos, tuvo que aguantar la patochada de mi padre: "Y si tiene tanta mano, ¿por qué no es él municipal?" Pero lo que le dijo mi ma, y muy bien dicho: "Porque es general, y todos los obispos quieren llegar a papa, pero ¿cuándo has visto tú que un papa quiera llegar a obispo?" Y es que mi ma sabía mejor lo que se traía entre manos, lo que se traía y lo que se llevaba, ¡qué gaitas! En cuanto vinimos de la luna de miel me mandó a Palencia. Sólo venía los viernes. "La" Trini me recibía con los brazos abiertos, bueno, con los brazos cerrados, por¬que en cuanto me veía... Me dejaba respirar los lunes, cuando me iba. Y como mi ma quería tener al tío contento, lo hacía cargado de jamones, de lomos, de quesos, Y mi padre protestando, como siempre, que si nos va a desplumar, que si nadie da duros a reales... La verdad es que hasta los tontos tienen razón alguna vez, que todo tiene un precio, hasta ser municipal con aldabas, pero mi carrera, lo que se dice mi carrera, me la he pagado yo, de mi cartilla. Para lo que más me mandó sacar el tío fue para la instancia, para las pólizas... porque lo del papeleo ha sido caro; Lo de los libros, no tanto. Con uno tuve bastante. El tío me ponía un par de lecciones diarias. Yo me plantaba a estudiar en cuanto me desayunaba, pero me acordaba
de "la" Trini y en lugar de señales de tráfico, de flechas, de símbolos... veía brazos, labios, tetas... y para qué seguir. Antes de comer, el tío me tomaba las lecciones, y decía que muy bien, que era un artista.
—Si no he leído nada, —me extrañaba yo.
—No importa. Como soy yo quien te tiene que aprobar...
—¡Ah, claro!
Por la tarde hacía las prácticas. Eso me gustaba más. El tío me llevaba en su coche a la ciudad, y mientras él tocaba palillos en los bares, yo me aprendía las calles. De regreso se las cantaba de memoria: "La avenida de... empieza en el centro de... y termina en el barrio de..." "La calle tal tiene tantos números pares y tantos impares". "La calle cual tiene tales bocacalles por la derecha y tales por la izquierda". "De la plaza de... salen las calles de..." Y decía lo mismo, que era un artista. Y lo era. Me preguntaba el número de bancos que había en tal parque, y le decía tantos, ni uno más ni uno menos, y el de buzones en total, y el de papeleras, y el de semáforos... Y cuando ya andaba por la ciudad como Pedro por su casa, me preguntó sin más:
—¿Qué número tienes de pie?
—El mismo que de sentado, digo yo.
El tío se echó a reír. Es tan simpático...
—De zapatos, hombre, de zapatos, ¿qué número gastas?
—¡Ah, ya caigo! El cuarenta.
—¿Y de pantalón, qué talla?
—No lo sé.
—¿Y de camisa?
—Tampoco. Como me las compra siempre mi ma...
El tío cogió el metro y me midió los brazos, las piernas, la cabeza...
—Tengo que encargarte el traje, —dijo—, ya es lo único que te falta: la chaqueta, la gorra, las botas...
—¿Y la pistola, cuándo me encarga la pistola?
—La pistola no tengo que encargarla, te la da el ayuntamiento, cuando empieces, claro, y el silbato. Tampoco vamos a ponerlo todo nosotros.
Y me mandó al banco, a sacarle de la cartilla hasta la última peseta, y yo como una flecha, donde él me disparara. Y me vine a casa, con "la" Trini, a esperar noticias suyas, bueno, del sastre, porque ya todo depende del sastre. Y con qué fe me hablaba el tío de sus aldabas cuando me llevaban a la estación, y con qué pena me decía la tía adiós con la mano desde el andén, y con qué cosa le miraba yo la esclava de oro que se le salió del puño mientras se alejaba el tren...
El timbre de la puerta me hizo hablar, y como para hablar sí se hace ruido, tuve que dejar el puzzle. Antes de abrir "la" Trini puso el café en la mesa. Entró mi ma, con un billete de ferrocarril; entró mi padre, con una porra de goma; entró mi suegra, con una cara...
—Acaba de quitarte esas barbas y larga a Palencia, a matar a porrazos a ese pájaro que iba a hacerte municipal de un plumazo, —me exigió, me ordenó mi ma.
—¿Por qué?
—Porque me tenía ya tan mosca que anoche llamé a la finca, y hablé con el capataz, y me dijo que cómo somos tan tontos, que contigo y los últimos novios de la paisana tiene tres municipales esperando el traje, —me informó mi padre—, Y la culpa la tiene ésa, —señaló a mi suegra—, ésa tiene la culpa.
—¿Por qué?
—Porque dice que yo he sido cómplice, que me he sa-cado la mejor tajada del puchero, y yo creía que había cambiado ya, que con la familia no se atrevería a jugar más, —se defendió, lo defendió ella—, pero no le hagas caso, que al igual que tu madre, es un cafre, y en lugar de a matarlo, ve a denunciarlo.
—¿Por qué?
—Porque te ha timado, tontísimo, porque te ha timado, —me aclaró "la" Trini—, y si quieres comer churros mañana, vete hoy mismo a pedirle cuentas.
Y porque me dolió que siendo todos tontos, porque todos somos tontos, que bien claro se lo dijo el capataz de la finca a mi padre, me lo llamara a mí solo, cerré los ojos y dije:
—Id vosotros; yo, me quedo.
—¿Por qué?, —me preguntaron todos a una. Y se que¬daron con la boca abierta, como si fueran a comerme.
—Porque la ruina de un tonto es hacerle caso a los listos, —dije temblando como una culpa, saliendo a tientas del salón.
Y como las órdenes me asustan me encerré en el cuarto de baño hasta que saliera el tren, para perderlo.
María Jesús Sánchez Oliva
Relación de libros publicados por mi autora: María Jesús Sánchez Oliva. Pero antes quiero recordarte que por ser el primero de sus libros publicado me ha distinguido con este espacio en su blog del que me siento tan orgulloso como responsable.
“Garipil (1995)”.
Reseña: Garipil es un semáforo. Nace con una idea en la cabeza: decir a la sociedad que las máquinas como él nacen para estar al servicio del hombre, para ayudarle en todas las tareas que tiene que realizar, para hacerle la vida más cómoda, pero en ningún caso para suplirlo. Su mensaje es tan aconsejable para niños como para mayores.
“Letanías (1999)”.
Reseña: Letanías es una colección de historias breves pero completas. El libro ideal para los que quieren leer pero les falta paciencia para enfrentarse a libros con muchas páginas. Algunos de los relatos han sido premiados en distintos certámenes literarios.
“El rosario de los cuentos (2003)”.
Reseña: En los primeros años de la posguerra española, en un pueblo de Castilla, un cura de la época es incapaz de encauzar a sus feligreses por el camino recto a través del Santo Rosario, como era costumbre. Ante su fracaso decide transformar cada misterio en un cuento. El resultado son quince cuentos para niños de distintas edades. Cada cuento está ilustrado con una viñeta alusiva a la época. Este libro obtuvo el tercer premio en el Concurso de Cuentos Tiflos en su edición de 1996.
“Cartas de la Radio (2007)”.
Reseña: Cartas de la Radio es una colección de cartas o artículos de opinión escritas y leídas semanalmente en Onda Cero por María Jesús Sánchez Oliva durante cuatro años. Las cartas van dirigidas a políticos, ciudadanos de a pie, víctimas del terrorismo, instituciones, asociaciones, etc., y no pocas nos llevan a acontecimientos que siguen vivos en nuestra memoria.
“Cuentos de la Cigüeña (Soles y Lunas) (2014)”.
Reseña: Son doce cuentos escritos en verso con los que las mamás y los papás disfrutarán leyéndoselos a sus hijos y los niños aprenderán a amar la poesía a la vez que los cuentos.
“Los días perdidos (2018)”.
Reseña: En esta novela se narra la historia de Ara, una mujer que de forma inesperada tiene que enfrentarse a una ruptura matrimonial. El impacto la lleva a recluirse en su ático de soltera. Tras varios años de aislamiento, al salir de casa una mañana, la avería del ascensor la obliga a bajar andando todas las plantas del edificio. En cada planta se encuentra con una mujer que le cuenta su historia. Son mujeres muy distintas unas de otras, pero todas, por distintas razones, han perdido muchos días de su vida. Ya en la planta baja se encuentra con Daniel, el único vecino del edificio que también ha perdido muchos días inútilmente, y de forma espontánea los dos deciden no perder ni uno más. “Primer Premio Tiflos 2013”.
Para más información sobre los libros, hacer un comentario o simplemente saludarme, solo tienes que contactar conmigo a través de mi dirección de correo electrónico:
Garipil1995@gmail.com
Estaré encantado de responderte.
Gracias por tu visita y hasta el próximo número.
Firmado: Garipil.
sábado, 28 de febrero de 2026
PORTADA
Queridos lectores: Acaba de salir el número 133 de 30 días, mi periódico, tu periódico, el periódico de cuantos quieran leerlo.
NOTA IMPORTANTE
A partir de esta fecha (30-Y-2026) y a sugerencia de algunos lectores se agregan dos entradas al periódico: El juego de las preguntas. Consiste en hacer una pregunta (relacionada con la cultura generalmente) que los lectores pueden responder. Las respuestas y el número y nombre (pueden ser seudónimos) de los acertantes se comunicarán en el número siguiente, y a final de año, la persona que más aciertos haya tenido, podrá figurar como seguidora de honor en la portada. Y El mirador de la poesía. Consiste en publicar poemas de poetas consagrados, desconocidos o aficionados, que se consideren, claro está, aceptables. Las respuestas a las preguntas para concursar y el envío de poemas para ser publicados solo se recibirán en el correo electrónico de Garipil que figura al final de su sección “Cosas de Garipil”.
LO MÁS DESTACADO DE FEBRERO
LA VITRINA: Autora del libro que hoy se presenta para invitarnos a la lectura Alexandra Belinda.
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS: Solución a la pregunta de enero, número de respuestas acertadas y pregunta de febrero.
MESA CAMILLA: Última entrada de febrero en Salamanca RTV Al Día.
CAJÓN DE SASTRE: ¿Cuánta es la riqueza de la Iglesia católica y de dónde procede?
EL ÁLBUM DE LA Lengua: Uso del guion en palabras con prefijo (recomendación de la FUNDÉUM).
LA BUTACA: Las siete clases de españoles según el novelista Pío Baroja.
EL MIRADOR DE LA POESÍA: Hoy, desde las estrellas, llega al mirador un poema del poeta mexicano Manuel María Flores.
CARTA a… los ucranianos.
COSAS DE GARIPIL: V relato del libro titulado Letanías.
Si has visitado cualquiera de las secciones, mil gracias; si las has visitado todas, un millón.
Volveremos a encontrarnos en el próximo número.
María Jesús Sánchez Oliva.
Seguidores de Honor:
Mónica Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 23-IV-2012.
Arturo Arias Terceiro. Nacionalidad: argentina. 12-VI-2012.
María del Mar Nuevo Vialás. Nacionalidad: española. 29-VI-2013.
Concepción Martín Martín (Conchi). Nacionalidad: española. 19-IV-2015.
Claudio Hernández Díaz (pintor). Nacionalidad: española. 30-VI-2020.
LA VITRINA
Queridos lectores: En este número soy yo el elegido para invitaros a leerme. Por si decidís aceptar mi invitación, me presento y os adelanto mi contenido.
Mi título: Melodía en la Toscana
Mi autora: Alexandra Belinda
Esto me han dicho que os cuente para despertar vuestra curiosidad:
1914. Florencia. Un misterioso hombre apodado el Lobo, abandona a una recién nacida a las puertas de un convento de clausura. Una llave de plata oculta entre los paños que la envuelven es la única pista sobre su identidad... Quince años después, la pequeña huérfana, Rosa Bellocchi, se ha convertido en una bella muchacha con un don especial para la música y una sensibilidad inaudita hacia todo lo que la rodea. Su falta de vocación para tomar los hábitos y su espíritu curioso la conducirán a ser la institutriz de Clementina...
Si abres mis hojas, abriré tus ojos
EL JUEGO DE LAS PREGUNTAS
Solución a la pregunta de enero:
¿Qué color se conoce con el nombre de isabelino y por qué recibe este nombre?
Respuesta: Se trata del color amarillento que adquieren las prendas por el sudor o porque se ponen mucho y se lavan poco. Su nombre obedece a la promesa que hizo Isabel la Católica de no cambiarse de camisa hasta que no tomara Granada.
Respuesta:
Mari Jose ha dicho: “El color isabelino es de un tono amarillento o blanco sucio. Su origen etimológico proviene de la leyenda sobre el color de la ropa interior de la hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, que prometió no cambiarse de ropa interior hasta que su esposo no terminase el asedio de Ostende. El asedio duró tres años”.
Comentario: Estamos ante una leyenda, no ante un hecho creíble, pues, si bien es verdad que la higiene, por obvias razones, no tenía la importancia que tiene ahora, no es menos cierto que estas Isabeles disponían de damas personales que se encargaban de tenerlas bien bañadas y bien perfumadas. Por lo tanto debe darse por acertada.
Pregunta de febrero:
Entre el 14 y 17 de febrero de 1941 (acaban de cumplirse 85 años) se produjo en Santander un incendio que además de cobrarse muchas vidas y destruir muchas viviendas y muchos negocios, cambió para siempre el centro de la ciudad. ¿Qué nombre le dieron los santanderinos a este gran incendio y por qué? A pensar.
María Jesús
MESA CAMILLA
Escarmentar en cabeza ajena
Estamos en precampaña electoral, bueno, esto es un decir, en campaña electoral o precampaña, que viene a ser lo mismo, estamos todos los meses del año, todas las semanas de los meses, todos los días de las semanas y todas las horas de los días, por eso, tanto los que aspiran a gobernarnos como los que aspiran a no dejar de hacerlo, llegan a las urnas con las tareas pendientes, pero ¿qué pasará en esta ocasión? Pues si echamos una ojeada hacia atrás, seguramente encontramos la respuesta.
Extremadura
¡Ay Extremadura del alma, pero qué diantres habrás hecho para que los políticos te traten tan mal! El 21 de diciembre de 2025 se celebraron elecciones autonómicas. La presidenta Guardiola, todavía en funciones y Dios sabe hasta cuando, no podía hacer con los señores de Vox todo lo que quería hacer por sus “queridos extremeños” y decidió adelantarlas para gobernar con mayoría. Muy segura del éxito no debía estar cuando la víspera, aprovechando la jornada de reflexión, se fue a la Montaña de Cáceres para llevarle a la patrona de la ciudad un ramo de flores, pero el domingo por la noche, la Virgen de la Montaña, que así se llama, le dijo a través de las urnas que ella entendía de devotos, no de votos, y por no querer caldo, se tuvo que tomar tres tazas de un sorbo. Dicen los que saben más que yo de esto que perdieron todos: ella, los de Vox y los ciudadanos. Pero para mí que los únicos que perdieron fueron los ciudadanos, porque son ellos los que tuvieron que pagar los no sé cuántos millones de euros que costaron las elecciones, y los que tendrán que volver a pagarlos en el caso de que haya que repetirlas que está dentro de lo posible.
Aragón
Aragón decidió seguir los pasos de Extremadura. Los políticos, sean de un lado o sean del otro, cuando son incapaces de resolver los problemas y los problemas saltan a la vista, recurren a convocar elecciones, toque o no toque. No sé si será para justificar el sueldo que cobran, no sé si será para responsabilizar a los ciudadanos de lo que tienen que responsabilizarse ellos, lo único palmario es que lo hacen porque no tienen que poner dinero de su bolsillo. Confieso que empecé a seguir la campaña como de costumbre, no porque a mí me interesen los políticos, sino porque yo, como ciudadana, sí le intereso a ellos, pero una concejala valenciana del PP aprovechó un mitin en Teruel para llamar a pleno pulmón “hijo de puta” a Pedro Sánchez y dejé de hacerlo. Cuando se me pasó el enfado repasé la prensa y parece que la “educadísima” concejala pidió perdón a su partido, pero el señor Feijóo se lo ha agradecido diciéndole que siga tranquila, que no pasa absolutamente nada, que estaba expresando su opinión. Normal. Para este señor que sigue empeñado en gobernarnos lo más importante es que los suyos sepan insultar firme, alto y claro, y cuanto más graves sean los insultos, más contento lo tendrán. A lo que sí estuve atenta cuando se abrieron las urnas fue a los resultados: el PSOE perdió votos, el PP también pero fue el que más votos consiguió aunque no los suficientes para poder formar gobierno, y Vox, nos guste o no nos guste, los duplicó. Y ahora a ver qué jota pueden bailar con ellos para no tener que seguir los pasos de la Guardiola.
Castilla y León
Y para no ser menos que Extremadura y Aragón, el quince de marzo nos toca a nosotros pasar por las urnas. ¿Qué pasará? Pues según el presidente Mañueco ganará las elecciones por mayoría y en menos que canta un gallo conseguirá que Castilla y León sea la primera autonomía de España. No ha dicho en qué será la primera, pero se entiende que en materia de sanidad, en servicios sociales, en empleos de calidad, en educación, en cultura, en turismo, etc., porque una cosa debemos tener clara los votantes: a Vox, ni el pan, ni la sal, todo se lo negará por malos. Pero como él propone y los votantes disponen, o los ciudadanos nos aplicamos lo de escarmentar en cabeza ajena, o pronto nos veremos en un lío como los de Extremadura y Aragón, porque cerrarle las puertas a Vox, se lo crea él o quiera que se lo creamos nosotros, no va a resultarle tan fácil como le resultó ser el primero en abrírselas.
María Jesús Sánchez Oliva
16-II-2026
CAJÓN DE SASTRE
Cuánta es la riqueza de la Iglesia católica y de dónde proviene.
Las finanzas de la Iglesia católica han sido siempre secretas.
Información del artículo
Autor, Débora Crivellaro
Título del autor, BBC News Brasil
11 mayo 2025.
Hay una máxima que dice que el valor del patrimonio de la Iglesia católica es uno de los misterios de la fe, un secreto que la institución ha guardado durante siglos.
Y debido a ese secretismo, las especulaciones sobre el tamaño de la fortuna de la Santa Sede han ido creciendo año tras año, creándose una mística en torno al tema que raya en la ingenuidad y comentarios como "¿por qué el Papa no vende el Vaticano para acabar con el hambre en el mundo?".
Lo cierto es que, desde el inicio de su pontificado, el papa Francisco, fallecido el 21 de abril, se esforzó hacer más transparentes las cuentas del Vaticano con medidas que han cambiado y agilizado la maquinaria vaticana y han tenido repercusiones en la Iglesia en general.
Una de ellas fue publicar, en 2021, el balance financiero público de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (Apsa) del año anterior, práctica que se ha seguido desde entonces.
Fue la primera vez, desde la creación en 1967 de Apsa, encargada de gestionar propiedades e inversiones, que esas cifras salieron a la luz.
Según el último informe de 2023 -divulgado el año pasado-, la Iglesia tuvo un beneficio total de más de US$52 millones y un aumento de activos de casi US$8 millones.
El patrimonio neto no ha sido revelado, pero la última cifra conocida es de casi US$1.000 millones. Este valor se refiere a todos los activos gestionados por el Banco del Vaticano, excluidos inmuebles, terrenos y otros activos.
La Iglesia también obtiene ingresos con la gestión de más de 5.000 inmuebles, de los cuales el 20% están alquilados, lo que genera unos ingresos operativos de US$84 millones y un beneficio neto de casi US$40 millones al año.
Es importante hacer una observación: todos estos valores son relativos sólo a la economía que mueve el Vaticano.
Porque las finanzas de la Iglesia están descentralizadas y cada diócesis del mundo gestiona su propio presupuesto, lo que significa que en la práctica el total es aún mayor y quizás incalculable.
"Es prácticamente imposible evaluar el patrimonio de toda la Iglesia Católica", afirma Fernando Altemeyer Junior, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP).
En cualquier caso, los expertos estiman su riqueza en miles de millones de dólares. La Iglesia, por ejemplo, está considerada como uno de los mayores terratenientes del mundo.
El Instituto de Estudios de las Religiones y la Laicidad (IREL), con sede en París, estima que posee entre 71 y 81 millones de hectáreas. Esto incluye propiedades como iglesias, escuelas, hospitales, monasterios y propiedades rurales y urbanas.
El origen de la fortuna de la Iglesia católica:
Pero ¿de dónde sale ese dinero, si la Iglesia católica es una institución religiosa que en teoría no tiene como objetivo acumular patrimonio ni obtener beneficios, según el Código de Derecho Canónico?
La Iglesia comenzó a acumular bienes y riquezas a partir del siglo IV, con el emperador Constantino (272-337 d.C.), que convirtió el catolicismo en la religión oficial del Imperio romano.
Hasta ese momento, como señalan los historiadores, los cristianos vivían humildemente y celebraban sus servicios en sus propias casas, que en su mayoría eran humildes, o en catacumbas.
Esto se consideraba natural para los seguidores de una religión basada en las enseñanzas de un judío perteneciente a las castas sociales inferiores, que predicaba la moderación, la sobriedad y acciones dirigidas a los menos afortunados.
"Estos acontecimientos cambiaron radicalmente la historia del cristianismo y del Imperio romano", escribe Ney de Souza, profesor de historia eclesiástica y especialista en religión y política, en su libro "Historia de la Iglesia" (Ed. Vozes).
"A partir de ese momento, los destinos temporales y espirituales se entrelazaron. Los siglos siguientes demostraron si esta alianza y las sucesivas fueron la mejor estrategia de la institución religiosa o si trasladar el martirio [sufrido por los cristianos] y las catacumbas [donde profesaban su fe] a los palacios en detrimento de la experiencia de la fe cristiana condujo a la Reforma Protestante".
De perseguida, la Iglesia pasó a ser privilegiada y dueña de muchos bienes. La sencillez de sus seguidores, diferencial en un principio, da paso a un estatus y a unos símbolos de riqueza comparables a los dignatarios del imperio.
Entre los católicos, nombres como San Francisco de Asís o el propio Papa Francisco serían representantes de esta defensa de la sencillez.
Mientras que figuras como el Papa Benedicto IX (102-1055), que vendió el trono papal, y el cardenal Giovanni Angelo Becciu, jefe de la Secretaría de Estado durante el último pontificado, que fue destituido tras desviar cerca de US$200 millones destinados a la caridad para comprar un apartamento en Londres, serían ejemplos de lo contrario.
Riquezas inimaginables:
Constantino y muchos otros dirigentes del Imperio Romano donaron a la Iglesia palacios, propiedades, tierras hasta donde alcanzaba la vista e incluso baños termales, además de cantidades inimaginables de oro y plata.
A partir de entonces se estableció el mecanismo de donación a cambio de algo, incluso para que la Iglesia se estableciera en un determinado territorio.
Hasta que, en el siglo XVIII, surgieron los Estados Pontificios, territorios de la península itálica que funcionaban como entidades político-religiosas bajo el mando de un Papa, y la jerarquía católica surgió como autoridad civil, convirtiéndose en un aliado declarado de las familias más ricas de Europa.
Aunque no siempre ha gozado de prosperidad (la Edad Media, por ejemplo, fue un período de vacas flacas, ya que los católicos no gozaban de la simpatía de los que entonces tenían el poder), se puede decir con seguridad que la Iglesia católica construyó su patrimonio gracias a donaciones de los fieles y de personas interesadas en su influencia política y social.
Hoy, en pleno siglo XXI, se le suma su patrimonio cultural, que incluye obras de valor incalculable, museos que reciben millones de visitantes (de pago) al año e inversiones en el mercado financiero, un ámbito que ha sido epicentro de numerosos escándalos de envergadura.
Recién en 2021, tras la reforma impulsada por el papa Francisco, el Vaticano hizo públicas sus cuentas.
En el centro del poder católico, está la Ciudad del Vaticano. El régimen de gobierno es una monarquía absoluta ejercida por el Papa, nombre que recibe el obispo de Roma, que lleva otros títulos como Vicario de Jesucristo, sucesor del príncipe de los apóstoles y Sumo Pontífice de la Iglesia Universal.
El Estado Vaticano fue establecido alrededor del año 752 durante el pontificado de Esteban II (715-757). Los primeros museos se remontan a la época del Papa Julio II (1443-1513).
El Vaticano se sostiene gracias a la colaboración financiera de todas las diócesis del mundo, especialmente de las americanas y alemanas, dos de las más ricas. Otra fuente de ingresos es el turismo.
Dentro de la ciudad se encuentran los órganos de la Ciudad-Estado, los dicasterios y servicios de la Santa Sede, entre los que se encuentran: el Palacio Apostólico, 15 museos, pinacotecas (Capilla Sixtina, Capillas de Rafael, Pinacoteca Vaticana, Museo Etnológico Misionero, Museo Histórico), la Biblioteca Apostólica Vaticana, Radio Vaticano, el banco, el Observatorio Astronómico, la Domus Vaticanae (antiguamente Casa Santa Marta), la Basílica de San Pedro, los edificios adyacentes a la Basílica, el periódico Osservatore Romano, Vatican Media - Centro Televisivo Vaticano, la Libreria Editrice y el archivo apostólico.
Posesiones también extramuros:
Son 12 edificios o espacios extraterritoriales que pertenecen al Vaticano, entre ellos las Basílicas Mayores de San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor y la parroquia de Santa Ana, además de las oficinas de los dicasterios y la Villa de Castel Gandolfo, conocida como la residencia de verano de los papas.
También existe el Óbolo de San Pedro, que consiste en donaciones voluntarias realizadas por creyentes de todo el mundo. Estas donaciones se destinan a obras sociales y al mantenimiento de las actividades del Vaticano, del turismo y de los museos, que atraen cada año a millones de personas a algunas atracciones.
Entre ellas se encuentran el Museo Vaticano y la Capilla Sixtina, la venta de sellos y monedas conmemorativas y, lo más controvertido, las actividades de sus instituciones financieras, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como Banco del Vaticano, que gestiona importantes activos financieros, y Apsa.
El Vaticano también posee una de las mayores colecciones artísticas y culturales del mundo. Sin embargo, estos activos se consideran intangibles y no están disponibles para la venta o uso comercial.
El dictador Benito Mussolini fue uno de los mayores donantes del Vaticano.
Gran parte de esta herencia proviene del dictador italiano Benito Mussolini. En 1929, depositó 1.750 millones de liras italianas en las arcas de la Santa Sede a través de la Conciliación, un reembolso por los bienes de la Iglesia Católica que fueron tomados durante la Unificación Italiana.
El movimiento político y militar consolidó varios reinos, ducados y estados independientes, incluidos los Estados Pontificios, en el reino de Italia. En ese período, especialmente entre 1860 y 1870, muchos bienes y territorios fueron arrebatados a los católicos, lo que representó uno de los momentos más delicados de la historia en la relación entre la Iglesia y la Italia unificada.
Aproximadamente una cuarta parte de esta cantidad fue utilizada por el Papa Pío II para estructurar el nuevo Estado Vaticano, erigir los edificios de la Santa Sede (como el monumental palacio de San Calixto, en Trastevere/Roma) y construir viviendas para empleados cerca del Vaticano.
El resto del dinero recibido se colocó en una serie de inversiones utilizando el principio de diversificación como estrategia, con el fin de evitar riesgos.
Como resultado, Apsa cuenta con propiedades en Gran Bretaña, Francia y Suiza, además de Italia, principal país inversor, especialmente Roma, con el 92% de las unidades inmobiliarias, que van desde edificios hasta oficinas, tiendas y restaurantes.
Números poco claros:
Actualmente, parte del patrimonio inmobiliario, junto con la gestión de la cartera de inversiones —unos US$1.900 millones aproximadamente- generan ingresos destinados al mantenimiento de la Curia Romana, órgano de administración del Vaticano.
Ésta es la función principal de las finanzas del Vaticano: sostener el aparato de la Santa Sede, las nunciaturas, los movimientos del Papa y las acciones caritativas.
En 2019, cuando le preguntaron sobre las finanzas, el Papa Francisco defendió la necesidad de invertir, no para especular, sino para evitar que el capital se devalúe. "Para que se mantenga o rinda un poco", dijo.
Esto es relevante porque la Santa Sede, a pesar de estar apoyada por el Estado Vaticano, no es en sí misma un Estado, afirmó el historiador italiano Andrea Riccardi, fundador de la organización católica Comunidad de Sant'Egidio, al periódico italiano Corriere della Sera.
No tiene impuestos ni deuda pública. Se sustenta con los ingresos de sus activos y, sobre todo, con las donaciones de los fieles. Esta tendencia está ligada a la opinión pública católica, afirma Riccardi.
"Por esta y otras razones, son necesarias la transparencia presupuestaria y el orden en la gestión."
Sin embargo, los ingresos y gastos anuales del Vaticano han sido significativamente inferiores a los declarados, y sus activos totales son el doble de lo que se declaró anteriormente (alrededor de US$4.000 millones).
Así lo constata el sacerdote jesuita español Juan Antonio Guerrero Alves, jefe de la Secretaría de Economía, una oficina creada por el papa Francisco al inicio de su reforma económica en 2014.
Para controlar el gasto excesivo, el Vaticano comenzó a vender entre US$20 y US$25 millones de sus activos cada año.
"Estos desafíos deben abordarse y no está claro cómo una iglesia que ve disminuir el número de fieles en los países con las economías más desarrolladas puede generar los recursos necesarios para mantenerse", dice el experto en cuestiones vaticanas, John Allen Jr.
Pero incluso bajo la sombra de la disminución del número de fieles generosos en las naciones más desarrolladas, especialmente en Europa y Estados Unidos, donde el éxodo de devotos es más pronunciado, hay países donde la Iglesia católica es extremadamente rica.
Las diócesis más ricas:
El miembro más sobresaliente de esta lista de millonarios es Alemania. Allí reina la prosperidad gracias al "kirchensteuer", el impuesto eclesiástico recaudado directamente de los miembros de las comunidades religiosas reconocidas por el Estado, como la Iglesia Católica.
El impuesto municipal corresponde a un porcentaje de la renta imponible del ciudadano, que varía entre el 8% y el 9% según el estado federado.
En 2023, la Iglesia recaudó aproximadamente US$7.400 millones con ese impuesto, lo que representa una caída de alrededor del 5% en comparación con el año anterior, cuando se recaudaron US$7.770 millones.
A pesar de las grandes cifras, la disminución de los ingresos preocupa a la jerarquía católica, ya que está directamente relacionada con el éxodo de creyentes.
Parte de la responsabilidad de este descenso del número de fieles en Alemania recae en las reiteradas crisis de imagen de la Iglesia en el país.
En 2013 salió a la luz el escándalo que involucraba al entonces obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz van Elst. El costo de construcción de su palacio episcopal saltó de US$5,7 millones a al menos US$35 millones en cinco años, una crisis que afectó a toda la Iglesia católica alemana.
Semejante gasto llevó a muchos alemanes a cuestionar la riqueza de la Iglesia.
Tras la presión de la prensa, la mitad de las 27 diócesis alemanas han hecho públicos sus bienes. Fue entonces cuando la población descubrió que sólo conocía una pequeña parte de las cifras.
De hecho, aunque los obispos deben publicar sus balances, las cifras de la Iglesia permanecen confidenciales. Además de los inmuebles clásicos, poseía diez bancos, varias compañías de seguros, 70 hoteles, importantes empresas de gestión inmobiliaria y varios medios de comunicación.
La de Colonia, en Alemania, es una de las diócesis más ricas.
Sólo la diócesis de Colonia, una de las más ricas del mundo, estimó en 2023 su patrimonio neto en casi US$5.000 millones.
Ese mismo año, recaudó US$744 a través de impuestos eclesiásticos, lo que representó el 70% de su ingreso anual total.
Esta operación de transparencia permitió a la población conocer, aunque de manera limitada, un poco de la vida privada de los religiosos católicos alemanes.
Como el obispo Tebartz-van Elts, que tenía una bañera que valía US$17.000, y el arzobispo de Múnich, el cardenal Reinhard Marx, que vive en un imponente palacio barroco que fue restaurado por US$9.900 millones, tres cuartas partes de los cuales fueron pagados por los contribuyentes.
El mismo Reinhard Marx posee, entre otros bienes, un BMW 730, con conductor incluido. Una realidad que a muchos católicos alemanes les resultó indigesta cuando descubrieron que su dinero patrocinaba tantos lujos.
"Ninguna propiedad de la Iglesia católica está a nombre de una persona física, es decir, sacerdote, obispo, cardenal o cualquier religioso", afirma el padre Antonio Lisboa Lustosa, profesor de teología y especialista en ciencias religiosas.
El experto reconoce que hay desviaciones entre algunos de sus semejantes y que tales prácticas de lujo, orgullo y ostentación no van acordes con los principios el cristianismo.
"Sucede a menudo, pero nadie puede olvidar que la Iglesia está formada por hombres capaces de equivocarse", afirma Lustosa.
"En todo caso, lo que Jesucristo predicó y reforzó el Papa Francisco es el mantenimiento de la sobriedad y la sencillez", apunta.
También Estados Unidos:
La Iglesia en Estados Unidos, otro de los países que más aportaciones realiza al Vaticano, no se queda atrás. Allí, la jerarquía católica posee un vasto patrimonio, que incluye universidades de renombre como Notre Dame, en Indiana (con ingresos de US$1.760 millones, y Georgetown, en Washington (con ingresos de US$1.920 millones, además de hospitales y escuelas.
Aunque no existe un impuesto eclesiástico obligatorio, la Iglesia recibe importantes donaciones privadas. Se estima que los líderes religiosos estadounidenses recaudan alrededor de US$10.000 millones en donaciones anuales, además de poseer considerables activos inmobiliarios y financieros.
Vale la pena considerar que la Iglesia estadounidense concentra el mayor número de religiosos del ala católica conservadora, quienes permanecen estrechamente vinculados a la derecha radical.
La Universidad de Georgetown, propiedad de la Iglesia Católica en Estados Unidos tiene US$1.920 millones anuales en ingresos.
Las cuentas en Brasil:
Brasil, el país con el mayor número de católicos del mundo, también tiene una Iglesia con considerable influencia y herencia.
Aunque no existen datos financieros consolidados ya que no existe un informe financiero público nacional, lo que dificulta obtener una visión completa de las finanzas de la Iglesia, las diócesis brasileñas administran una vasta red de parroquias, escuelas, hospitales y universidades.
Además, reciben donaciones de los fieles y tienen exenciones de impuestos.
Brasil también alberga el mayor y segundo santuario mariano más visitado del mundo, el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida, ubicado en Aparecida, en el interior de São Paulo, considerado el más rico del mundo en recursos financieros, según datos ofrecidos por las propias diócesis y consolidados por expertos en turismo religioso.
El santuario recibe cerca de 10 millones de peregrinos al año, que gastan, en promedio, US$21al día, lo que resulta en una recaudación anual de aproximadamente US$240 millones en la ciudad de apenas 35.000 habitantes.
Durante la visita del Papa Benedicto XVI a Brasil en 2007, los ingresos mensuales de la Basílica, según información divulgada por la arquidiócesis en la época, variaron entre US$70 millones y US$90 millones, impulsados por campañas de donaciones.
El tercer templo católico más visitado del mundo es la Catedral de Notre Dame, en París.
Francia no está en la lista de países con mayor población católica del mundo. En la actualidad, el 29% de los franceses se declaran católicos; hace diez años, era el 70%. Pero es allí donde se encuentra el tercer templo católico más visitado del mundo, la Catedral de Notre Dame, en París.
Antes del incendio de 2019 que lo mantuvo cerrado durante cinco años, recibía alrededor de 13,6 millones de visitantes al año, por delante de atracciones turísticas como la Torre Eiffel y el Museo del Louvre.
La restauración de la catedral fue un proyecto que supuso colaboración internacional y una importante inversión. La restauración del templo gótico construido hace nueve siglos costó cerca de US$800 millones de euros y recaudó casi US$1.000 millones mediante donaciones de cerca de 340.000 personas de 150 países.
Tales cifras son consistentes con el tamaño de los activos que sustentan una institución como la Iglesia católica dotada de una maquinaria monumental, integrada por miles de empleados y religiosos repartidos por el mundo, universidades, museos, hospitales y cientos de obras de caridad, entre otros.
En una entrevista con el director del periódico Corriere della Sera, Ferrucio de Bortoli, en 2014, el Papa Francisco argumentó que el problema no es tanto el tamaño de esta fortuna, sino la falta de transparencia que la rodea.
Al ser preguntado sobre la riqueza y los excesos de la Iglesia, Francisco dijo: "Jesús dice que no se puede servir a dos señores: Dios y las riquezas. Y cuando seamos juzgados en el juicio final, nuestra cercanía a la pobreza contará. La pobreza nos aleja de la idolatría y nos abre las puertas a la Providencia".
Y concluyó: "El dinero es siempre un traidor".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)